08/09/2026
El mito detrás de LA ONE
Cuando la coraza es el único refugio posible
Hace unos días estoy viendo la serie biográfica de Moria Casán y, a diferencia de lo que le pasa a la mayoría que solo festeja el show y el 'a mí no me importa nada', a mí lo que me genera es una profunda pena.
Cuando vemos a 'la One' en pantalla, el inconsciente colectivo compra el combo de la mujer invencible, la que siempre sale airosa, la que maneja los hilos de todo con una cintura impresionante. Pero si uno afina la mirada y raspa un poquito la superficie, lo que se ve es el mapa desolador de una niña muy asustada.
Pensaba en los traumas tempranos, en los abusos, en los vínculos marcados por la violencia y la especulación que le tocó atravesar. Y entendí que esa coraza blindada, esa necesidad imperiosa de estar siempre a la defensiva y de controlar absolutamente todo el escenario, no es soberbia. Es un mecanismo de supervivencia desesperado. Cuando la vida te lastima de esa manera y nadie te sostiene de chica, el humor cínico y el ego sobredimensionado se convierten en el único escudo para no quebrarse del todo.
Lo ves clarito en las pequeñas escenas: cuando usa la ironía para descolocar, cuando junta a sus ex parejas en televisión para mostrar una superación ficticia, o en esa frase tan dura que le dice a su hija de chica sobre vivir por ella pero no para ella. Ahí te das cuenta del costo altísimo de una psiquis que nunca pudo permitirse bajar la guardia. Porque quien no aprendió a ser cuidada de verdad, solo sabe ofrecer distancia y supervivencia, pagando un precio carísimo en su intimidad.
Por eso, cuando la veo, no puedo juzgarla desde el lugar del aplauso fácil ni de la crítica dura. Me da pena ver a una mujer atrapada en su propio personaje, porque bajar la guardia, aunque sea un segundo, significaría para ella el derrumbe total. Creo que lo verdaderamente humano no es aplaudir la dureza de alguien, sino preguntarnos cuánta tristeza necesitó acumular una persona para terminar volviéndose de piedra."