19/02/2025
¿Es la obesidad una cuestión de voluntad?
Se sabe que son muchos los factores que intervienen en el desarrollo de la obesidad.
Si bien el descenso de peso se asocia a una disminución en las comorbilidades, un abordaje centrado en el IMC lleva a que determinados pacientes no reciban terapias potencialmente beneficiosas.
Las recomendaciones de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) incluyen: abandonar la idea de obesidad centrada en el índice de masa corporal (IMC), usar un enfoque centrado en las complicaciones para definir la obesidad, estadificar la obesidad y establecer objetivos de tratamiento realistas mediante una charla colaborativa con los pacientes y fundamental un tratamiento personalizado.
Si bien el IMC es económico y fácil de obtener, otras medidas antropométricas como el índice cintura-estatura; predicen mejor la masa grasa.
El IMC utiliza solo 2 medidas simples: peso (kg) y talla (mts), asumiendo que el cuerpo humano es cilíndrico. Y en este modelo, el IMC expresa una relación entre el ancho y la altura del cuerpo. Ha tenido buena correlación con la grasa por lo que fue usado como predictor desde 1995. El problema radica en que los puntos de corte son imperfectos y para nada personalizados; el punto de corte varía con la raza, etnia, s**o o los factores de riesgo presentes, por lo que debería haber puntos de corte individualizados para las distintas situaciones.
Existen nuevas alternativas: escáneres corporales, bioimpedancia, ultrasonidos, antropometrías. De esta manera, los avances tecnológicos contribuirán a obtener muchos más datos, por lo que probablemente en un futuro no sean necesarios los puntos de corte del IMC.