28/05/2026
Cuando un vínculo se vuelve difícil, muchas personas sienten que solo quedan dos opciones: resignarse a seguir en lo mismo o intentar resolver todo en privado. Pero no siempre tiene que ser así.
La terapia de grupo también puede ser un espacio valioso para trabajar dificultades vinculares.
No porque el grupo reemplace la intimidad de un vínculo, sino porque a veces escuchar otras experiencias, revisar ciertos patrones y ampliar la mirada ayuda a entender mejor lo que está pasando.
En algunos casos, lo que parecía una discusión aislada empieza a mostrar algo que se repite: formas de comunicarse que lastiman, malentendidos frecuentes, dificultades para poner límites o maneras de vincularse que generan desgaste.
Lo grupal no resuelve todo.
Pero puede ayudar a pensar, revisar y trabajar recursos para vincularse de una manera más saludable.
📌 Recordá: crecer acompañados hace la diferencia.