27/08/2026
Hay acontecimientos que, además de impactarnos, nos hacen detenernos y mirar los símbolos que aparecen alrededor.
Ayer, 26 de agosto, ocurrió una catástrofe en el Himalaya. Y quizás justamente por todo lo que representa Nepal y el Himalaya a nivel espiritual, me quedó resonando muchísimo.
Pero además hay algo personal: en noviembre, durante un viaje con Ceci al Congreso de Tarot en Mar del Plata, tuvimos algunas fechas que quedaron marcadas para nosotras. Una de ellas era el 26 de agosto.
En ese momento no sabíamos que esta fecha iba a coincidir con algo así, ni que estaríamos a las puertas de un eclipse.
No quiero decir que esto ‘signifique’ necesariamente algo, ni mucho menos romantizar una tragedia donde tantas personas están sufriendo.
Pero sí creo que podemos permitirnos escuchar los símbolos que determinados acontecimientos despiertan en nosotros.
Y a mí esta vez me apareció algo muy claro:
quizás la Tierra nos está recordando que no alcanza con buscar lo sagrado hacia arriba. También tenemos que aprender a habitar la Tierra.
Porque el Himalaya representa elevación, espiritualidad, búsqueda, conexión con lo divino.
Y sin embargo, la montaña cae.
El agua que estaba contenida se libera.
Lo que parecía eterno cambia.
Y justo antes de un eclipse, aparece la sombra.
No sé si es casualidad.
No sé si es sincronicidad.
No sé si simplemente somos nosotros quienes encontramos significado en aquello que sucede.
Pero sí sé que me dejó una pregunta:
¿Qué nos está mostrando la Tierra que todavía no queremos ver?
Quizás no se trata de tener miedo al cambio.
Quizás se trata de despertar antes de que aquello que venimos sosteniendo se vuelva insostenible.