05/12/2019
Cuando tenés un chico “normal”, te sentís razonablemente segura de que si participa en clase y tiene hábitos de estudio decentes, va a sacar buenas notas. Estos chicos tienen amigos íntimos. Los invitan a participar de los eventos sociales, como bailes y juntadas. Forman parte de los equipos, de las audiciones, las organizaciones y los clubes.
Pero cuando tenés un hijo con alguna diferencia, a veces no pasa esto. Aprender puede llevar más tiempo, académicamente y socialmente. A pesar de sus enormes esfuerzos, los resultados son en proporción inferiores a los de sus pares, y la aceptación social se ve diezmada, exponiéndolos a comparaciones dolorosas y frustraciones amargas. En vez de ser una experiencia divertida y gratificante, el colegio se puede convertir en un caldo de cultivo para la ansiedad y la depresión, y los deberes y exámenes en un campo de batalla en casa. Es agotador tanto para los padres como para los chicos.
Esta es la semana del reconocimiento de SPED (Educación Especial), autismo, dislexia, y ADHD (Déficit de Atención Desorden de Hiperactividad). Para todos los chicos que pelean cada día para triunfar en un mundo que no reconoce sus dones y sus talentos, y para todos los que caminan a su lado, que esto sirva para recordarnos ser amables y aceptar a TODOS.
Reconozcamos que el “campo de juego” no siempre es llano. Los chicos que aprenden distinto no son raros. Simplemente tienen otros dones, que a veces nuestra sociedad no valora. Y, sin embargo, esos chicos quieren lo mismo que todos: ser aceptados.
Si querés, por favor copiá y pegá este mensaje en honor a esos chicos que son señalados como “diferentes”. Nuestro mundo sería mucho menos lindo sin ellos. ♥ —Pablo Stoll Celeste Castro Adiestradores zona sur