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Dra. Solange Block "Soy la Dra. Puedes elegir entre diferentes consultorios para agendar tu cita.

Solange Block, especialista en gastroenterología y endoscopia digestiva, con especialización en videocápsula endoscópica, con especial interés y enfoque en enfermedad inflamatoria intestinal. Mi compromiso para con los pacientes es abarcar la salud digestiva de manera integral, buscando en la medida de lo posible, llegar a diagnósticos certeros y tratamientos efectivos. Les ofrezco mi experiencia

en el área de la salud gastrointestinal para que en el camino hacia su diagnóstico, seguimiento y tratamiento, puedan encontrar soluciones y caminos hacia el autocuidado."

La gastroenteritis es una inflamación del estómago y de los intestinos. Suele aparecer de forma aguda y puede provocar d...
28/08/2026

La gastroenteritis es una inflamación del estómago y de los intestinos. Suele aparecer de forma aguda y puede provocar diarrea, náuseas, vómitos, dolor o cólicos abdominales, fiebre baja y sensación de decaimiento.

👉🏻Puede tener distintas causas. Las más frecuentes son infecciones por virus, aunque también puede originarse por bacterias, parásitos, agua o alimentos contaminados, o por algunos medicamentos. Por eso, aunque muchas veces se la nombra como “un virus”, no todos los cuadros tienen el mismo origen.

🔹️¿Qué sucede en el organismo?

Cuando un microorganismo o sustancia irritante llega al tubo digestivo, puede alterar el funcionamiento normal de la mucosa intestinal. Esta mucosa ayuda a absorber agua y nutrientes, y actúa como barrera de protección.
Durante una gastroenteritis, esa barrera puede inflamarse e irritarse. Como consecuencia, el intestino puede absorber menos agua o eliminar más líquido hacia su interior. Esto explica por qué aparece diarrea. Si además se afecta el estómago, pueden presentarse náuseas o vómitos.

El dolor abdominal y los cólicos suelen relacionarse con el aumento del movimiento intestinal y la inflamación local. La fiebre, cuando aparece, es una respuesta del sistema inmunológico frente a la infección.

Uno de los puntos más importantes es la pérdida de líquidos y sales minerales. Cuando hay diarrea o vómitos, el cuerpo puede perder agua y electrolitos, y eso puede llevar a deshidratación, especialmente en niños, adultos mayores o personas con enfermedades previas.

⚠No todas las gastroenteritis requieren el mismo manejo. Algunas son leves y duran pocos días; otras necesitan evaluación médica, sobre todo si hay sangre en la materia f***l, fiebre persistente, dolor intenso, signos de deshidratación o síntomas que no mejoran.

Comprender qué pasa en el cuerpo ayuda a no minimizar los síntomas ni automedicarse. Desde una mirada integral, también es importante observar el contexto: qué se comió, si hubo contacto con otras personas enfermas, cómo está la hidratación, el descanso y el estado general. Escuchar al cuerpo y consultar a tiempo permite acompañar mejor el proceso y cuidar la salud digestiva con más claridad.

San Pablo | Julio 2026En el marco de un protocolo de investigación que estamos comenzando en el Centro de Investigación ...
24/08/2026

San Pablo | Julio 2026

En el marco de un protocolo de investigación que estamos comenzando en el Centro de Investigación de Clínica de Cuyo, tuve la oportunidad de participar de un Investigator Meeting junto a distintos centros de Latinoamérica.✨️

Estas reuniones son espacios de formación, intercambio y coordinación, donde se comparte
información clave sobre el diseño del protocolo, sus objetivos, la forma de trabajo y el rol de cada centro participante.

Participar de este tipo de instancias permite acercar la práctica médica a la investigación clínica, con todo lo que eso implica: rigurosidad, actualización, trabajo en equipo y una mirada muy cuidadosa sobre cada etapa del proceso.

La investigación clínica requiere compromiso y responsabilidad. No se trata solamente de incorporar nuevos conocimientos, sino de hacerlo dentro de marcos éticos, científicos y humanos que prioricen siempre el cuidado de los pacientes.🙌🏻

También es una oportunidad para compartir experiencias con otros equipos, conocer cómo trabajan distintos centros y seguir construyendo herramientas que puedan contribuir al desarrollo de tratamientos innovadores.

Estoy muy feliz de formar parte de esta etapa, de seguir aprendiendo y de participar en espacios que nos invitan a mirar la medicina desde un lugar de crecimiento, colaboración y búsqueda constante de mejores respuestas.💫

Desde una mirada integral, investigar también es una forma de cuidar. Porque nos permite hacer mejores preguntas, ampliar posibilidades y seguir acompañando a cada paciente con más conocimiento, responsabilidad y humanidad. 💜

La insulina suele asociarse únicamente con la diabetes, pero en realidad es una hormona que participa todos los días en ...
19/08/2026

La insulina suele asociarse únicamente con la diabetes, pero en realidad es una hormona que participa todos los días en la forma en que el cuerpo utiliza la energía que obtiene de los alimentos.
Después de comer, el sistema digestivo descompone los alimentos en nutrientes más pequeños. En el caso de los hidratos de carbono, muchos se transforman en glucosa, que pasa desde el intestino a la sangre. Cuando la glucosa aumenta, el páncreas libera insulina para ayudar a que esa glucosa ingrese a las células y pueda usarse como energía o almacenarse.
Por eso, la insulina no “digiere” los alimentos, pero está muy relacionada con lo que ocurre después de la digestión: cómo absorbemos, utilizamos y regulamos la energía.
La respuesta de la glucosa y la insulina no depende solo de “comer azúcar”. También influyen:
🔹 El tipo de hidrato de carbono: no es lo mismo un alimento ultraprocesado que una legumbre, una fruta o un cereal integral.
🔹 La presencia de fibra, que ayuda a que la absorción de la glucosa sea más gradual.
🔹 La combinación de nutrientes: proteínas, grasas saludables y vegetales pueden modificar la velocidad con la que sube la glucosa después de comer.
🔹 La cantidad y frecuencia de las comidas, según cada persona y su contexto clínico.
🔹 El descanso, el estrés y la actividad física, que también influyen en la sensibilidad a la insulina.
Cuando el cuerpo necesita producir cada vez más insulina para lograr el mismo efecto, hablamos de resistencia a la insulina. Esto puede asociarse a alteraciones metabólicas y merece evaluación médica, especialmente si hay antecedentes familiares, glucosa elevada, hígado graso, ovario poliquístico o cambios de peso difíciles de explicar.
El objetivo no es tenerle miedo a los hidratos de carbono ni eliminar alimentos sin criterio, sino entender cómo responde el cuerpo y construir hábitos sostenibles.
Desde una mirada integrativa, no alcanza con mirar calorías o restricciones. También importan la calidad de los alimentos, la digestión, la microbiota, el movimiento, el descanso y la forma en que cada persona vive su alimentación. Comprender esa relación permite cuidar la salud metabólica y digestiva con equilibrio.

Muchas personas sienten que “un alimento les inflama”, pero identificarlo no siempre es tan simple como observar qué se ...
15/08/2026

Muchas personas sienten que “un alimento les inflama”, pero identificarlo no siempre es tan simple como observar qué se comió justo antes del síntoma. La distensión, los gases, el dolor abdominal, la diarrea o la constipación pueden depender de un alimento, pero también de la cantidad, la forma de preparación, el ritmo al comer, el estrés, el descanso, la microbiota o una enfermedad digestiva de base.

Por eso, el primer paso no debería ser eliminar muchos alimentos al mismo tiempo, sino ordenar la información.

Una forma útil de empezar es llevar un registro durante algunos días:
🔹 Qué comí y en qué cantidad.
🔹 A qué hora aparecieron los síntomas.
🔹 Qué síntomas tuve: distensión, dolor, gases, diarrea, acidez o pesadez.
🔹 Cómo fue mi descanso, mi nivel de estrés y mi ritmo intestinal.
🔹 Si hubo medicación, alcohol, comidas muy grasas o cambios en la rutina.

Este registro permite buscar patrones. A veces el problema no es un alimento aislado, sino una combinación: por ejemplo, comer rápido, cenar abundante, sumar muchas fibras de golpe o consumir alimentos fermentables en una cantidad que ese intestino no tolera bien.

También es importante diferenciar inflamación real de sensación de distensión. Una persona puede sentirse “inflamada” sin que exista una inflamación visible en estudios. En muchos cuadros funcionales, como el síndrome de intestino irritable, los síntomas pueden ser reales e intensos, aunque no haya una lesión estructural.

Si se sospecha de un alimento, la prueba debe ser ordenada: retirar uno o un grupo específico por un tiempo limitado y luego reintroducirlo de manera controlada, observando la respuesta. Si se eliminan muchos alimentos juntos, después es difícil saber cuál era el verdadero disparador.

Antes de hacer restricciones importantes, conviene consultar, especialmente si hay pérdida de peso, anemia, sangre en la materia f***l, diarrea persistente, fiebre, dolor intenso o antecedentes familiares.
Desde una mirada integrativa, no buscamos culpar a un alimento ni vivir con miedo a comer. Buscamos comprender cómo responde el cuerpo, qué necesita ese intestino y cómo construir una alimentación posible, segura y sostenida.

Hoy celebramos el Día del Nutricionista y me parece una buena oportunidad para reconocer el trabajo de quienes acompañan...
11/08/2026

Hoy celebramos el Día del Nutricionista y me parece una buena oportunidad para reconocer el trabajo de quienes acompañan un aspecto fundamental de la salud: la alimentación. 💫

En gastroenterología, el trabajo en equipo con nutricionistas es muy importante. Muchas veces los síntomas digestivos no se abordan solo desde un diagnóstico o un tratamiento médico, sino también desde la forma en que una persona se alimenta, tolera ciertos alimentos, organiza sus comidas y sostiene hábitos en el tiempo.

El acompañamiento nutricional puede ser clave en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, síndrome de intestino irritable, intolerancias, reflujo, hígado graso, constipación, diarrea crónica o déficits nutricionales. En cada caso, la alimentación necesita pensarse de manera individual, según el diagnóstico, los síntomas, los estudios, el momento clínico y la vida cotidiana de cada paciente.

Por eso, el trabajo conjunto entre gastroenterología y nutrición permite mirar mejor el cuadro completo. Desde la medicina podemos evaluar, diagnosticar, indicar estudios y definir tratamientos. Desde la nutrición se puede acompañar la elección de alimentos, la distribución de comidas, la recuperación nutricional y la construcción de estrategias posibles para el día a día.

No se trata de dar listas rígidas de alimentos permitidos o prohibidos, sino de encontrar un plan que cuide la salud digestiva sin perder de vista la calidad de vida.
La alimentación también tiene una dimensión emocional, social y cultural. Comemos para nutrirnos, pero también compartimos, celebramos, organizamos rutinas y atravesamos momentos personales. Por eso, cuando el abordaje es respetuoso y profesional, puede ayudar mucho más que una indicación aislada.

En este día, quiero saludar y felicitar a todos los nutricionistas que trabajan con compromiso, escucha y criterio, especialmente a quienes acompañan a pacientes con enfermedades digestivas.

Trabajar en equipo nos permite cuidar mejor: con más información, más herramientas y una mirada más integral de cada persona. 💜

Aunque suelen mencionarse juntos, los probióticos y los prebióticos no son lo mismo. Ambos están relacionados con la mic...
06/08/2026

Aunque suelen mencionarse juntos, los probióticos y los prebióticos no son lo mismo.

Ambos están relacionados con la microbiota intestinal y pueden contribuir a la salud digestiva, pero cumplen funciones diferentes. La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan naturalmente en nuestro intestino. Lejos de ser simples "habitantes", participan en procesos importantes como la digestión, la producción de algunas vitaminas, el metabolismo de nutrientes y la regulación del sistema inmunológico.

🔹 ¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud.

Pueden encontrarse en algunos alimentos fermentados y también en suplementos. Sin embargo, es importante saber que no todos los probióticos son iguales. Existen diferentes cepas y cada una puede tener efectos distintos. Por eso, los resultados observados para una cepa específica no pueden extrapolarse automáticamente a todas las demás.

🔹 ¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son componentes de ciertos alimentos, generalmente fibras que nuestro organismo no digiere por completo. Su función principal es servir de alimento para las bacterias beneficiosas que forman parte de la microbiota.

Se encuentran de manera natural en alimentos como ajo, cebolla, puerro, alcaucil, espárragos, avena, banana y legumbres, entre otros.

🔹 ¿Cuál es la diferencia?

La forma más sencilla de entenderlo es pensar que los probióticos son los microorganismos vivos y los prebióticos son el alimento que ayuda a esos microorganismos a crecer y desarrollarse.

Por eso, aunque trabajan de manera complementaria, no son lo mismo ni cumplen exactamente la misma función.

🔹 ¿Todas las personas necesitan tomarlos?

No necesariamente. La indicación de probióticos depende de cada situación clínica, de los síntomas, del diagnóstico y del objetivo que se busque alcanzar. En algunas condiciones pueden resultar útiles, mientras que en otras no existe evidencia suficiente para indicar su uso de rutina.

Sigue en los comentarios...

Las dietas bajas en FODMAPs pueden indicarse en algunos pacientes con síntomas digestivos funcionales, especialmente cua...
31/07/2026

Las dietas bajas en FODMAPs pueden indicarse en algunos pacientes con síntomas digestivos funcionales, especialmente cuando hay distensión, gases, dolor abdominal, diarrea o cambios en el ritmo intestinal.

Los FODMAPs son carbohidratos de cadena corta que se absorben de manera incompleta en el intestino delgado. Al llegar al colon, pueden fermentar por acción de las bacterias intestinales y favorecer la producción de gas o atraer agua hacia el intestino. En personas con mayor sensibilidad intestinal, esto puede generar síntomas.

No se trata de alimentos “malos” ni de una dieta para bajar de peso. Muchos alimentos con FODMAPs son saludables, como frutas, verduras, legumbres, lácteos o cereales. El problema no es el alimento en sí, sino cómo lo tolera cada intestino.

La dieta baja en FODMAPs suele organizarse en etapas:

🔹 Reducción temporal de alimentos altos en FODMAPs.
🔹 Reintroducción progresiva, para identificar qué grupos generan síntomas.
🔹 Personalización, donde se busca ampliar la alimentación según la tolerancia individual.

Este punto es clave: la dieta baja en FODMAPs no debería sostenerse como una restricción permanente. Mantenerla mucho tiempo sin seguimiento puede volver la alimentación limitada y reducir la variedad de nutrientes y fibras que también necesita la microbiota.
Tampoco es una indicación para todas las personas con síntomas digestivos. Antes de iniciarla, es importante evaluar si hay señales de alarma, antecedentes, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancias u otras causas que puedan explicar el cuadro.

Cuando se indica correctamente, puede ser útil para entender la relación entre ciertos alimentos y los síntomas. Pero el objetivo no es vivir evitando cada vez más alimentos, sino encontrar un patrón alimentario posible, nutritivo y sostenible.

Desde una mirada integrativa, la digestión no depende solo de una lista de permitidos y prohibidos. También influyen la microbiota, el estrés, el descanso, el movimiento, la forma de comer y la historia de cada persona. Escuchar al cuerpo es importante, pero siempre con criterio, acompañamiento profesional y una estrategia que ayude a vivir mejor.

El 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha destinada a generar conciencia sobre las hepat...
28/07/2026

El 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha destinada a generar conciencia sobre las hepatitis virales, su prevención, diagnóstico y tratamiento.

La hepatitis es una inflamación del hígado. Puede tener distintas causas, pero cuando hablamos de hepatitis virales nos referimos principalmente a los virus A, B, C, D y E. Algunos cuadros pueden ser agudos y resolverse, mientras que otros, especialmente hepatitis B y C, pueden volverse crónicos y afectar al hígado de manera silenciosa durante años.

Esta fecha no fue elegida al azar. Se conmemora el nacimiento del Dr. Baruch Samuel Blumberg, médico e investigador ganador del Premio Nobel, quien descubrió el virus de la hepatitis B y desarrolló una prueba diagnóstica y la vacuna contra esta infección.

El primer Día Mundial de la Hepatitis fue impulsado en 2008 por la World Hepatitis Alliance junto organizaciones de pacientes. Luego, la Organización Mundial de la Salud lo reconoció como una jornada mundial de concientización, con el objetivo de visibilizar una enfermedad que muchas veces no da síntomas hasta etapas avanzadas.

La prevención cumple un rol fundamental. Algunas medidas importantes son:

🔹 Vacunarse contra hepatitis A y B cuando corresponde.
🔹 Consumir agua segura y alimentos correctamente manipulados.
🔹 Evitar compartir agujas, jeringas u objetos cortopunzantes.
🔹 Usar protección en relaciones sexuales cuando exista riesgo de transmisión.
🔹 Realizar controles y análisis si hubo exposición, antecedentes o factores de riesgo.
🔹 No automedicarse ni consumir alcohol en exceso si existe enfermedad hepática.

Hablar de hepatitis es hablar de prevención, acceso al diagnóstico y cuidado del hígado. Muchas personas pueden convivir con una hepatitis crónica sin saberlo, por eso la consulta médica y los controles adecuados son herramientas fundamentales.

Desde una mirada integrativa, cuidar el hígado no es atenderlo solo cuando aparece un síntoma. Es comprender cómo influyen los hábitos, la vacunación, los controles, la alimentación, el consumo de alcohol, los medicamentos y la historia de cada persona. Informarse también es una forma de cuidarse.

Las alergias pueden expresarse de distintas maneras y, en algunos casos, también afectar la digestión. Por eso, cuando u...
26/07/2026

Las alergias pueden expresarse de distintas maneras y, en algunos casos, también afectar la digestión. Por eso, cuando una persona presenta dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea o distensión después de comer, es importante evaluar qué puede estar ocurriendo.

Una alergia alimentaria sucede cuando el sistema inmunológico reconoce a un alimento como si fuera una amenaza y genera una respuesta frente a él. Esto puede producir síntomas digestivos, pero también manifestaciones en la piel o en la vía respiratoria.

Algunos síntomas que pueden aparecer son:

🔹 Dolor o cólicos abdominales
🔹 Náuseas o vómitos
🔹 Diarrea
🔹 Picazón, ronchas o inflamación de labios, cara o lengua
🔹 Tos, dificultad para respirar o sensación de cierre en la garganta.

Este último grupo requiere atención inmediata, porque puede formar parte de una reacción alérgica severa.
Es importante diferenciar una alergia de una intolerancia. En la intolerancia, el problema suele relacionarse con la dificultad para digerir o absorber algún componente del alimento, como ocurre con la lactosa. Puede generar gases, distensión o diarrea, pero no involucra el mismo mecanismo inmunológico ni tiene el mismo riesgo.

Hay cuadros digestivos en los que algunos alimentos empeoran síntomas sin que necesariamente haya alergia, como intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal o sensibilidad a ciertos carbohidratos.

Cuando los síntomas se repiten o aparecen siempre con determinados alimentos, es importante ordenar la información: qué se comió, cuánto tiempo pasó hasta los síntomas, qué manifestaciones hubo y si existieron signos fuera del aparato digestivo.

La mirada integrativa permite evaluar no solo el alimento, sino también el contexto: el estado del intestino, la microbiota, los hábitos, el estrés, los antecedentes y la respuesta del cuerpo.

En invierno es habitual que cambiemos la forma de comer: aparecen preparaciones más calientes, abundantes y con mayor co...
18/07/2026

En invierno es habitual que cambiemos la forma de comer: aparecen preparaciones más calientes, abundantes y con mayor contenido de grasas, harinas o salsas, pero en algunas personas también pueden generar pesadez, reflujo, distensión o digestiones lentas. 🥘

😉 Esto no significa evitar todo lo que asociamos al invierno. La clave está en entender cómo responde el cuerpo y hacer pequeños ajustes para acompañar mejor la digestión.

👉🏻 Las comidas abundantes o con alto contenido graso pueden permanecer más tiempo en el estómago y favorecer llenura prolongada, acidez, náuseas o malestar abdominal. También puede influir comer rápido, cenar tarde o acostarse poco después de comer.

Algunas estrategias simples pueden ayudar:

🔹️Elegir porciones moderadas, especialmente en la cena.
🔹 Sumar vegetales cocidos, que suelen tolerarse mejor que grandes cantidades de crudos en personas sensibles.
🔹 Incluir fibra de forma gradual, con legumbres, avena, verduras, frutas y cereales integrales, según tolerancia individual.
🔹 Priorizar preparaciones caseras y evitar excesos de frituras, embutidos, salsas pesadas o comidas muy condimentadas si generan síntomas.
🔹 Mantener una buena hidratación, aunque en invierno haya menos sensación de sed.
🔹 Comer con más calma: la digestión también empieza en la masticación y en el ritmo con el que comemos.

⚠️ Otro punto importante es el movimiento. En invierno solemos movernos menos, y eso puede influir en el tránsito intestinal, sobre todo en personas con tendencia a constipación.

Si los síntomas aparecen de manera ocasional, pueden estar relacionados con hábitos o comidas puntuales. Pero si la pesadez, el reflujo, el dolor, la distensión o los cambios intestinales se vuelven frecuentes, es importante evaluarlos. 🙌🏻

👉🏻 Cuidar la digestión en invierno no se trata de prohibir alimentos ni de comer con culpa. Se trata de observar qué necesita el cuerpo, adaptar elecciones y sostener hábitos. La mirada integrativa nos invita a considerar no solo lo que comemos, sino también cómo descansamos, cómo nos movemos, cómo manejamos el estrés y cómo acompañamos al organismo. ✨️

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