09/06/2026
En algún momento aprendiste que confiar podía doler. Y desde ahí, el control se volvió protección.
La herida de traición nace cuando sentís que alguien te falló, te decepcionó o rompió la seguridad que necesitabas.
Y entonces aparece el control.
Controlar para que no vuelva a pasar.
Controlar para que no te lastimen.
Controlar para sentirte segurx.
Pero vivir en alerta también cansa.
¿Cuánto de lo que controlás hoy…
es miedo a que vuelvan a traicionarte?