11/04/2026
Excelente maestro.
El ser transparente con uno mismo tiene mucho que ver con la educación emocional que recibimos en la infancia, no tanto en un sentido pedagógico y escolar, sino en el de cómo lo vimos encarnado en nuestros padres y nuestros mayores, esto es, hasta qué punto eran capaces de manejar sus propios sentimientos y hacerles espacio sin evitarlos y, al mismo tiempo, sabiendo gestionar creativamente su expresión. Un ejemplo de autoconocimiento y transparencia con uno mismo podría ser el siguiente: la pareja de un hombre baila feliz y desatada en una fiesta y este se enoja mucho porque ella se ha mostrado contenta y expansiva. Si el hombre se conociera bien a sí mismo y fuera honesto, en realidad tal vez se daría cuenta de que tiene muchas dificultades con su propia espontaneidad y que lo que le está ocurriendo es que siente envidia de la frescura y la felicidad de su mujer. Ser transparente y honesto consigo mismo sería aceptar y decirse: «Siento envidia. Me da celos no poder hacer esto. Tengo dificultades con mi propia espontaneidad». Esto significaría ser consciente de lo que le está pasando por dentro, reconocer y gestionar sus propias emociones. Porque, si no es así, el hombre quizá canalice su disgusto y sus celos enfadándose con ella: «¡Cómo se ha atrevido a ser tan expansiva en esta fiesta». Es decir, de algún modo, le recriminará aquello que no puede permitirse a sí mismo. De esa forma, por un lado, admirará lo que es capaz de hacer su mujer de manera inconsciente, pero, por el otro, lo rechazará y empezarán los líos: celos, desazón y envidia.
Joan Garriga
del libro Bailando juntos
La cara oculta del amor en la pareja y en la familia
www.joangarriga.com