18/09/2021
"Cuando practico, soy sáttvico. Cuando enseño, no puedo ser sáttvico. Si soy sáttvico, mis alumnos se volverán tamásicos. El silencio es de naturaleza sáttvica. El embotamiento y la inercia son de naturaleza tamásica. Soy rajásico en mi enseñanza para que los alumnos no se aburran. Mi enseñanza rajásica hace que mis alumnos practiquen yoga sáttvico. Si eres sáttvico en tu enseñanza, estás conduciendo a tus alumnos a la oscuridad y no a la luz. Mientras enseñas, debes ser rajásico. Cuando practiques solo o con tus colegas, debes tener una naturaleza sáttvica. Para mejorar a tu alumno, debes mostrar un poco de tu yo inflado. Si estás blando, el cerebro de los alumnos se infla. Para volver humilde al alumno, tienes que ser rajásico. El profesor tiene que jugar un doble papel. Esto no es deshonestidad. Cuando practicas, vas al interior. Tienes que estar dentro de tu cuerpo interior. Cuando estás enseñando, tienes que olvidarte de ti mismo y tu alumno tiene que convertirse en todo tu ser. Te conviertes en un no-yo, como si fueras tú mismo entrando en el cuerpo del alumno. Siente que estás en el cuerpo del alumno. Para entrar en ese cuerpo hay que hacer ruido. En otras palabras, lo que quiero decir es que dado que no puedes entrar físicamente en el cuerpo de alguien, tu explicación y la voz deben ser tales que penetren en el cuerpo del alumno y el alumno comience a actuar.”
𝓑.𝓗.𝓢. 𝓘𝔂𝓮𝓷𝓰𝓪𝓻