17/05/2026
DEJÁ DE ESPERAR EL PERMISO DE LOS OTROS Y EMPEZÁ A PRIORIZAR TU DESEO.
Vamos a hablar del costo oculto de ser “buena”
¿Te pasa de saber qué es lo que te gustaría hacer, pero quedarte ahí, detenida, pensando sin animarte a dar el paso?
Muchas veces le echamos la culpa al “miedo al fracaso”, a la “falta de voluntad”. Pero eso que sentís como un miedo paralizante es lo que llamamos inhibición.
La inhibición es un mecanismo que te frena. No es que no sepas lo que querés, muchas veces lo sabés. El problema es que llevar adelante tu deseo implica un riesgo: el riesgo de dejar de pretender alcanzar el ideal. Podes sentir que las expectativas que queres cumplir son de los demás, para no perder su mirada de aprobación.
Pedir “permiso” o esperar que el otro te “habilite”, o apruebe tu decisión, es intentar ahorrarte el riesgo de equivocarte vos. Mientras no te “apoyen”, la culpa es del resto. Y te podes quejar.
El problema es que el Otro, tampoco tiene garantías. También se puede equivocar. No sabe sobre lo que te hace bien a vos.
El alivio viene de aceptar que la mirada ajena no te puede dar la garantía que buscás. Porque garantías no hay.
Es necesario cortar con la demanda del Otro y dejar de intentar adivinar qué esperan de vos. Al quitarte ese peso de encima, la energía que antes usabas para dudar y sobrepensar vuelve a vos en forma de vitalidad. El miedo no se piensa: se disuelve actuando. El único certificado que necesitás para cambiar de rumbo necesita de tu propia firma.
💬 Y a vos, ¿Te ha pasado de estar detenida aún sabiendo lo que te gustaría hacer?
Te leo en los comentarios.