01/02/2026
Ya han pasado 4 meses desde que empecé este internado rotatorio.
4 Meses en los que he sido forzada a toparme con mis límites y a superarlos cada día.
El síndrome del impostor lo tengo soplándome en el cuello todo el tiempo.
He tomado conciencia de cuán importante es ocuparme de mi sistema nervioso regularmente para evitar ataques de pánico.
Y muy importante, mirar de frente al reto que tengo delante, en lugar de salir corriendo.
Estoy muy agradecida por el lugar en el que estoy. Mis colegas son pacientes y en la medida de su tiempo y disponibilidad explican y ayudan.
No juzgan, comprenden. Exigen de manera amable y nos corrigen con firmeza.
La comunicación lo es todo. A veces retadora y desgastante y otras, fructíferas y energetizantes.
He sido testigo de historias que me tocaron el corazón.
Es impactante cuando se te muera un paciente (aunque sabías que no podías hacer nada para salvarlo, pero sus dueños aún no estaban listos para dejarlo ir).
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Estoy llena de dudas.
Hay días en los que siento que estoy en el camino correcto.
Otros, en los que reina el sentimiento de incoherencia. ¿Y si en realidad me he equivocado de profesión?
De todas maneras, quedan 8 meses por delante. 8 meses, en los que espero poder responder a esa pregunta.
¡Excelente inicio de mes! ✨🍀
Foto: en un turno nocturno con Pepe, después de haber sido operado por una hernia de disco.