24/01/2020
He subido montañas que jamás en la vida tuve a la vista, he cruzado ríos caudalosos de aguas tibias y lagunas heladas rogando por movimiento, volé a través de cielos grises llenos de lágrimas contenidas, despegue de tierras llenas de arbustos y aterrice en aguas mansas y calladas, he sacado a bailar a la tristeza, la rabia, el amor, el erotismo, el miedo y la alegría, con ellas baile confusiones y despertares, encontré magia al compartir me, y ella misma me regalo hermanos de inocencia, también abrí los ojos y encontré comunidad, los cerré y la sentí, un árbol a medio camino me dijo “Si no pudiera abrir mis brazos, el sol solo llegaría a mi cabeza” así que los abrí y abracé, sus hermanos me hicieron sentir la conexión entre mi ser y mi alrededor, la tierra me confesó que jamás dejará de ser oferta y que jamás en su extensa vida trato de ocultarse de mí ni de nadie, me he re encontrado con animales de mi niñez y que ahora viven en mí y en ti, hable con ellos y cada uno tuvo una respuesta "ya no te sirve volar tanto, pon los pies en la tierra, no dejes de fluir", he encontrado mi guardián y a mi protegido; y también, lo vi hacer las paces.
@ Rancho Aleman