13/06/2026
A veces creemos que estamos persiguiendo éxito, reconocimiento o perfección.
Pero si somos honestos, muchas veces estamos persiguiendo algo mucho más profundo: sentirnos vistos, validados y suficientes.
Cuando creces sintiendo que tienes que demostrar constantemente tu valor, es fácil convertir la aprobación de los demás en una necesidad. Y aunque logres metas, reconocimientos o resultados, la sensación de insuficiencia suele regresar.
Porque ninguna validación externa logra sanar por completo una herida interna.
Sanar no siempre implica recibir finalmente lo que necesitabas de tu papá (por ejemplo). A veces implica dejar de poner tu valor en manos de alguien más.
¿Te identificaste con este post? Te leo en comentarios. 🤍