19/05/2025
Viví el dolor físico… pero también el del alma: ese que quiebra tu corazón y te hace dudar de ti misma.
En cada noche en vela y en cada lágrima encontré una Voz que me susurraba: “Sigue, confía, levántate.”
Hoy sé que el proceso no es un castigo, sino un camino sagrado que nos transforma.
Mamá, si te sientes rota o perdida, aquí tienes un abrazo real y sin juicios.
Amar y Lactar es sanar juntas. 💛