20/05/2026
¡Reflexión! 💭✨
Un día me encontré muy cerca de ese momento crucial que cambia la vida de cualquier persona. Pero esta vez no era yo quien iniciaba la construcción de su camino; ahora era la observadora desde afuera.
Los jóvenes, actuando desde esos impulsos que les dan velocidad y audacia para tomar decisiones, viven esta etapa como si no hubiera un mañana. Sin embargo, para mí, la juventud es precisamente el momento donde cada paso es sumamente importante y trascendente para los años venideros.
Siendo observadora, vi cómo dos jóvenes se encontraron. Comenzaron a conocerse, a conversar, e iniciaron sus primeros pasos hacia un noviazgo. Y, como dicen por ahí: "Al principio todo es muy bonito".
Pasados los días, entraron en esa dinámica de "somos novios con acciones de matrimonio", aun cuando ambos carecían de experiencia en el tema. Al poco tiempo, y de manera no tan sorpresiva, llegó la noticia: un bebé venía en camino 🚼. Al principio, la noticia llegó cargada de miedos, pero también de ilusiones de familia, amor y paternidad. Así, llegó el gran día en que nació ese nuevo ser.
Con su llegada, las responsabilidades crecieron. Quien antes era novia, ahora es madre; y el novio, ahora es padre. Un cambio transformador e inmediato. Es justo ahí donde salen a la luz las verdaderas personalidades de cada uno y surge la pregunta silenciosa: ¿Quién soy yo ahora?
Un bebé que inicia su vida en esta realidad lo único que necesita es a su mamá y a su papá, porque de ellos provienen su confianza, seguridad, amor y fuerza. Sin embargo, los nuevos padres, sumergidos en las exigencias mutuas y actuando desde sus propias inseguridades, a veces no notan la verdadera importancia de su rol.
Así, comienzan a agrietar la relación. Es como si empezaran a salir líneas en un jarrón; cada día más y más líneas marcadas, hasta que no soportan más sostenerse y deciden romperse. Y aquí es donde veo el punto clave: ellos dos son los que deciden alejarse, sin tomar en cuenta al tercer integrante.
Ahora, esos padres se enfrentan a preguntas profundas: ¿Cómo le explico a mi hij@ que no fuimos capaces de mantener la relación donde le brindaríamos el bienestar que necesita? ¿Cómo le decimos que le fallamos? Porque, con toda seguridad, ese bebé confiaba más en ellos que ellos mismos.
A modo personal, considero que formar una familia es un trabajo en equipo. Primero de mamá y papá, y luego junto a los hijos. Es fundamental reconocer el rol de cada uno, transmitir valores y principios, y llegar a acuerdos que permitan una relación sana. Solo así, cuando esos hijos sean adultos, se sentirán verdaderamente orgullosos de los padres que los guiaron. 🤍