21/02/2026
Hola a todos. Vengo a darles un update de lo que han sido los últimos días. En efecto como les contaba, estaba en una crisis súper fuerte por el tema económico. Aún sigo sin recibir el pago desde el 15 de diciembre. En cualquier caso creo que eso desestabiliza a cualquiera, pero a mí, que soy una persona un poco obsesiva compulsiva y tengo todo bajo control porque soy MUY exigente y organizada con mis gastos, me significó algo mayor este desbalance.
Empecé a tener ideas que antes no tenía porque no veía solución, si bien dicen que la plata no lo es todo, en este caso era lo único que necesitaba para sentirme mejor. Así que empecé a hacer experimentos con sobreingesta de medicamentos porque no quería despertar más. Tal vez si lo leen suena menos duro de lo que fue. Contarle o hacerle saber esto a mis papás fue lo más difícil de todo, porque sus preguntas serían; Juliana no piensa en nosotros en lo que pasa si ella se va. En efecto, no pensé, solo actué desesperadamente. Volví a despertarme, así que mi intento fallido me obligó a consultar con el psiquiatra justo un día antes de volver a trabajar. Para él y para mí neurólogo lo más viable era una hospitalización en unidad de salud mental. Pero yo no quería eso, así que el psiquiatra me adicionó un medicamento que regula un poco esas ideas y me incapacitó un mes más.
Esa consulta fue el jueves de la semana pasada. Yo pasé viernes, sábado y domingo demasiado descompuesta, me sentía muy muy mal, sin embargo no quería ir por urgencias a los lugares que he ido porque las psiquiatras son demasiado bruscas en el trato y estaba muy sensible para soportarlo. En algunas ocasiones cuando he ido por urgencias me ponen goteos de ketamina y eso me mejora muchísimo el estado de ánimo, me devuelven como 1.000 pesos de vida. Me estabiliza alrededor de 3 meses más o menos, entonces el lunes organicé todo en mi casa y me fui a urgencias de la clínica las Américas del Sur (lugar nuevo para mi) y allá después del triage y de contar lo que había hecho, decidieron hospitalizarme ipso facto. Llegué a una habitación con una vista increíble y solo debía esperar que me viera el equipo de salud mental. (Iban al otro día en la mañana) Pasé la noche en este lugar y fue muy difícil dormir porque a pesar de los medicamentos que me dieron, estaba con una crisis de ansiedad que no me dejaba, me tenía inquieta. Sentía el corazón en la garganta pero mis latidos estaban normales.
Al otro día llegó la psicóloga y hablamos. Coincidía con el neurólogo en que no era una cuestión de apagar el incendio con la ketamina sino que había que hacer algo de fondo y era la internación… empecé a hacerme a la idea de esto otra vez. Yo no quería, pero los profesionales coincidían en que era lo mejor. Así podría estar sin acceso a medicamentos para evitar una repetición del episodio y adicional estaría “cuidada” (vigilada) por personas expertas en el tema.
Luego la psiquiatra me vio, me dijo que me ponía el goteo de ketamina pero que sí o sí iba a remitirme. Así que bueno, empecé a prepararme mentalmente, a pedirle a mi mamá que me ayudara con cosas para llevar ya que conozco lo que sí y lo que no dejan entrar. Lo que no esperaba era que la remisión saliera rápido y a la 1 de la mañana la ambulancia fuera en camino por mi.
Llegué a Mente Plena en laureles a las 4 am aprox. Iba dormida, muy cansada porque no había podido dormir bien. Me hicieron el ingreso, no tenía nada excepto lo que tenía puesto. Tuve que quedarme en medias porque no permiten zapatos con cordones y yo tenía unos tenis. Todo lo que necesitaba, me lo llevarían al otro día.
Así transcurrió la semana. Antes de entregar el celular logré avisarle a ciertas personas, cancelé algunas citas y me fui a dormir.
Ayer viernes me dieron de alta, la psiquiatra consideraba que estaba bien, mis ideas habían cambiado y se notaba que la ketamina hizo el efecto esperado en mi. Por eso tomaron la decisión de dejarme ir. Fue muy bonito lo que viví en estos días, conocí personas maravillosas y fui luz para algunos de ellos. Sentí que cumplí la misión para la que llegué allá. No era para curarme a mi, era para darle esperanza a otras personas. No se trataba de mi, se trataba de dar, aún en la posición en la que yo creía que no tenía nada y finalmente me mostraron lo bendecida y abundante que soy.
Hoy estoy en casa, tranquila, mejorando. Me ordenaron un ciclo de terapias con ketamina particular (esto no lo manejan las eps ni las pólizas) y este ciclo me ayudaría a estar mejor por lo menos 1 año. Estoy agradecida por lo que viví, agradecida con las personas que estuvieron presentes para esto. Pero no quería dejar pasar esta ocasión para contarles que aunque a veces uno se siente sombra y se ve sin salida, sí la hay, solo que no donde tú esperas que esté. Hay que buscar más allá.