03/08/2026
Hay una razón por la que la historia de Odiseo sigue siendo tan vigente.
Antes de escuchar a las sirenas, tomó una decisión importante: prepararse para el momento en que sabía que su juicio podía cambiar.
No porque fuera débil.
Sino porque entendía que, cuando las emociones son muy intensas, nuestra forma de pensar también puede cambiar.
Algo parecido ocurre con la ansiedad.
En medio del miedo, evitar parece la mejor opción.
Cancelar parece prudente.
Posponer parece sensato.
Y, en ese momento, esas decisiones pueden sentirse completamente razonables.
Por eso, muchas estrategias que utilizamos en terapia no se improvisan cuando la ansiedad está en su punto más alto.
Se construyen antes.
Cuando todavía podemos pensar con claridad.
Porque no siempre podemos elegir lo que vamos a sentir.
Pero sí podemos prepararnos para que nuestras emociones no decidan por nosotros.
¿Alguna vez has tomado una decisión que, al mirar atrás, sabes que estuvo guiada más por el miedo que por lo que realmente querías?
Te leo en los comentarios.