10/03/2026
MI HIJO PASÓ UN AÑO ENTERO ASISTIENDO A LA ESCUELA SOLO DOS HORAS AL DÍA.
No porque no quisiera ir.
No porque no pudiera aprender.
De hecho, le gustaba la escuela.
Cada mañana veía a otros niños prepararse… ponerse los zapatos, tomar sus mochilas y salir rumbo a la escuela… mientras él sabía que su tiempo allí era muy limitado.
Como padres, lo único que queremos es que nuestros hijos tengan las mismas oportunidades que cualquier otro niño: aprender, socializar y formar parte de una comunidad.
Pero la realidad es que muchas veces las escuelas no cuentan con los recursos, el apoyo especializado o la formación necesaria para atender adecuadamente a niños con autismo u otras necesidades especiales.
Y ese es el verdadero problema.
No hay suficientes apoyos, ni suficientes espacios preparados para todos los niños que los necesitan.
Mientras el sistema decide, evalúa y retrasa procesos… muchos niños se quedan esperando.
Esperando aprender.
Esperando ser incluidos.
Esperando tener una oportunidad.
Y es importante decir algo muy claro:
Esto no es un fracaso de los padres.
Es una señal de que aún tenemos mucho que mejorar para construir una educación verdaderamente inclusiva para todos. 💙