13/01/2021
Gillian era una niña de siete años y no podía quedarse sentada en la escuela. Se levantaba continuamente, se distraía, volaba con los pensamientos y no seguía las lecciones ni las reglas. Sus profesores se preocupaban, la castigaban, la regañaban, premiaban las pocas veces que estaba atenta pero nada, Gillian no sabía sentarse y no podía estar atenta a nada. Cuando llegaba a casa, su mamá también la castigaba. Su Mamá pensaba que ya no podía hacer nada ante el comportamiento de la niña. Así que Gillian no solo sacaba malas notas y era castigada en la escuela, sino que también tenía castigos en casa, a más de castigos, recibía humillaciones, maltrato y gritos por parte de sus compañeros.
Un día la madre de Gillian fue llamada a la escuela. La Señora, triste como quien espera malas noticias, tomó a la niña de la mano y se fueron a la escuela, en la sala de entrevistas. Los profesores hablaban de enfermedad, de un trastorno evidente en la niña. No descartaban hiperactividad, autismo, y que tal vez necesitara medicamentos, ese era el diagnóstico de la pequeña Gillian... Durante la entrevista llegó un viejo profesor que conocía a la niña y su historia. Pidió a todos los adultos, madre y colegas, que lo siguieran a una habitación contigua desde donde todavía se puedía ver a la niña. El viejo maestro, entró en la habitación y le dice a la niña que tenga un poco de paciencia que todos volverán enseguida y le enciende una vieja radio con música de fondo. Como la niña se encontraba sola en la habitación inmediatamente se levanta y comienza a moverse hacia arriba y abajo persiguiendo con los pies y el corazón la música en el aire. El viejo profesor sonríe, mientras sus colegas y la madre lo miran confundidos, él, muy compasivo, como a menudo hacen los viejos, grita:
" Ven... Gillian no está enferma, Gillian es una bailarina!".
Le recomienda a la madre que la lleve a una clase de baile y a sus colegas que la hagan bailar de vez en cuando en la escuela.
La madre obedece, y la inscribe en una escuela de baile, la niña va a su primera lección y cuando llega a casa a mamá solo dice: " todos son como yo, allí nadie puede sentarse!"
En 1981, después de una hermosa carrera de bailarina, después de abrir su propia academia de baile, después de recibir reconocimientos internacionales por su arte, Gillian Lynne fue la coreógrafa del musical "Cats" y el "Fantasma de la Ópera", en Inglaterra.
Gillian, falleció en el 2018, a los 92 años, nos dejó un legado impresionante y un ejemplo a seguir.
Ella deseaba con todo su corazón, que los niños hiperactivos, autistas y no comprendidos, encuentren en su camino a los adultos capaces de acogerlos por lo que son y no por lo que les faltara.❤
«TODOS SOMOS GENIOS, PERO SI JUZGAS A UN PEZ POR SU HABILIDAD PARA TREPAR ÁRBOLES, VIVIRÁ TODA SU VIDA PENSANDO QUE ES UN INÚTIL»
Albert Einstein