13/05/2026
"Todos los seres crecen agitadamente, pero luego, cada uno vuelve a su raíz.
Volver a la raíz es hallar el reposo."
— Lao Tse, Tao Te King, cap. 16
La agitación en sí no es el problema. Es parte del ciclo, parte de crecer, de moverse, de vivir.
El problema aparece cuando la agitación se vuelve el único modo de estar. Cuando parar se siente como perder. Cuando el movimiento constante deja de ser un medio y se convierte en el único estado conocido.
Y volver a la raíz no es desentenderse del mundo. Es recordar que hay algo dentro tuyo que no se agota con el ruido. Algo que sigue ahí cuando dejás de correr.
El capítulo sigue, se vuelve más profundo, más eterno, más luminoso. Pero lo que me interesa aquí -y como me gusta pensar/trabajar algunos conceptos-, es encontrar analogía a lo corpóreo, a lo cotidiano. El capítulo sigue "reposar es volver a tu destino". Volver a la raíz también es vivir con sinceridad.
Y eso empieza con algo pequeño. Detenerse un momento en el día. Practicar detenerse. Volver a sentirse dentro.
No como técnica. Como hábito. Como acto de honestidad con uno mismo.