01/06/2026
Hay lugares que te acogen cuando más lo necesitas.
Hace tres años llegué a Donostia sin saber todo lo que esta etapa iba a enseñarme. Aquí crecí personal y profesionalmente, aprendí a gestionar responsabilidades que parecían imposibles, encontré refugio en el mar, en los paseos, en la montaña y en los pequeños rituales del día a día.
También hubo momentos difíciles. Dudas. Cansancio. Miedo.
Pero mirando atrás, me doy cuenta de algo: nunca dejé de avanzar.
Hoy cierro una etapa importante. Y aunque despedirse siempre da un poco de vértigo, lo que siento por encima de todo es agradecimiento. Porque la persona que llegó no es la misma que se va.
Me llevo aprendizajes, personas, recuerdos y una versión de mí mucho más fuerte, tranquila y consciente.
Gracias, Donosti. 🤍
Y gracias a todas las personas que han formado parte de este camino.
Ahora toca seguir construyendo.