19/06/2026
Todo el mundo adora al tipo guarro que no limpió su laboratorio. Pero nadie recuerda al genio.
Hoy, 19 de junio, es el cumpleaños de Ernst Boris Chain. Nació en 1906. Y te garantizo que tu estás vivo hoy gracias a él.
En el colegio te venden que Alexander Fleming era un genio despistado que se dejó una placa de Petri sucia, salió moho y “¡Eureka!” Curó las infecciones de toda la humanidad. Mentira.
Fleming descubrió el hongo en 1928, sí. Pero no supo qué demonios hacer con él. El jugo de ese moho era inestable, perdía su efecto y no se podía producir en masa. Lo archivó en un cajón como una curiosidad.
Hicieron falta más de diez años. Segunda Guerra Mundial. Ernst Boris Chain. Un bioquímico judío que había huido de la Alemania n**i con lo puesto.
Él y Howard Florey rescataron el viejo apunte de Fleming y decidieron hacer el trabajo. Chain fue el cerebro técnico, logró aislar esa maldita sustancia para que pudiera inyectarse.
Como no tenían medios, fabricaron la primera penicilina cultivando en o***ales, bañeras y botellas de leche.
Ellos transformaron un moho asqueroso en el mayor milagro de la historia. En 1945, el Nobel fue para los tres. Pero los libros, la gloria y los nombres de las calles se los quedó casi todos el tipo de la placa sucia.
La historia es así de perra, rara vez premia al que suda en la sombra para que las cosas funcionen.