03/09/2026
El drama del muro de pago. Hace un par de días compartí en mis redes un artículo sobre la biomecánica de la prótesis tumoral del Gregorio Marañón. Un texto denso, y, ¡oh, sacrilegio!, exclusivo para los suscriptores de pago.
Por supuesto, no tardaron en asomar los ofendiditos de guardia. Ya sabéis la cantinela “cómo se te ocurre ponerlo de pago” o un dramático “gracias por nada“.
A ver, cariños, vamos a poner un poco de perspectiva. Como si no publicase ya toneladas de contenido gratuito cada semana. Como si tuviera que pedir perdón por intentar sacarle algún rendimiento a las horas que le robo a mi vida para hacer divulgación. Porque, ¡sorpresa! coger un tema tan complejo como la biomecánica de una prótesis tumoral, investigarlo, meter su historia y acabar traduciéndolo para que sea asequible, no es sentarse mirando a la pared y hablar del tiempo. Lleva muchísimas horas. Y, por si os lo preguntáis, el día a día de una traumatóloga no tiene precisamente grandes cantidades de tiempo libre.
No es ningún secreto de Estado, que existe la opción de apoyar económicamente mi trabajo. Pero es que, precisamente porque hay gente que hace el esfuerzo de rascarse el bolsillo, considero que tienen todo el derecho del mundo a recibir artículos exclusivos y especialmente trabajados. No veo por qué tiene que resultar ofensivo que anuncie en mis redes que ese contenido existe para que llegue a más gente.
Si os ofenden los artículos de pago, la solución es sencilla (incluso para vosotros) no paguéis. Seguid deslizando la pantallita. No es ningún drama que alguien decida ponerle valor a su trabajo. A los que me apoyáis económicamente: mil gracias. Al resto, nos seguimos viendo en el contenido abierto.