12/08/2026
Haces cuatro huevos fritos.
Tres salen perfectos.
Uno se rompe.
¿Quién se come el roto? 👀
La madre.
Y seguramente alguna vez hasta has dicho:
«Da igual, me lo como yo».
Parece una tontería.
Es solo un huevo.
Y claro que comerte un huevo roto un día no significa absolutamente nada.
El problema es cuando “da igual, me quedo yo con lo peor” se convierte en una forma habitual de estar en casa.
La tostada quemada, para mí.
El trozo más pequeño, para mí.
Lo que sobra, para mí.
Primero que coman todos y después ya como yo.
Primero que estén todos bien y después ya veré cómo estoy yo.
Y nuestras hijas nos están mirando.
No solo aprenden de lo que les decimos.
También aprenden de "cómo nos ven tratarnos".
Y quizá, sin quererlo, les estamos enseñando que querer mucho a los demás significa dejarse siempre para el final.
Yo no quiero enseñarles eso.
Quiero que aprendan que pueden ser generosas, cuidar, compartir, querer muchísimo…
sin darse menos valor por el camino.
Así que la próxima vez que se rompa un huevo, antes de decir automáticamente «me lo como yo», párate un segundo.
No porque el huevo sea importante.
Sino porque quizá ese pequeño gesto te haga preguntarte:
¿En cuántas otras cosas de mi vida sigo quedándome yo con “el roto”
Y ahora quiero saberlo:
¿Quién se come el huevo roto en tu casa?