11/08/2026
Si alguna vez te han dicho que tu dolor de espalda “es por estrés”, quizá sentiste que estaban quitándole importancia a lo que te pasaba.
Pero que el estrés influya en tu dolor no significa que el dolor no sea real.
Cuando vivimos durante semanas o meses en tensión, nuestro cuerpo también lo nota: cambia nuestra respiración, aumenta la activación muscular y nos mantenemos en un estado de alerta que, sostenido en el tiempo, puede influir en cómo sentimos el dolor.
Y no, esto no significa que “esté en tu cabeza”. El dolor es real. Puede existir una lesión o una señal en el tejido, pero no siempre encontramos una causa mecánica que explique por qué ese dolor aparece, aumenta o se mantiene.
Por eso, cuando no encontramos un origen mecánico claro, preguntar por cómo estás, cómo duermes, cómo gestionas tu día a día o cuánto estrés estás acumulando no es preguntar de más. También forma parte de entender tu dolor.
Porque para entender el dolor, a veces necesitamos mirar más allá de la zona que duele. 🤲🏼
¿Has notado alguna vez que tu dolor aumenta en épocas de más estrés?
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