15/07/2025
EN PRESENCIA DEL MAESTRO
En esta sociedad tan egocéntrica,
donde se valora el “yo puedo solo”,
la figura del maestro espiritual
se vuelve incómoda o incluso sospechosa.
Puedes vivir con cierta paz sin guía.
Pero el camino en solitario
se vuelve arduo
en ciertas etapas del viaje interior.
No porque lo esencial sea complicado,
sino por todo lo que nos aleja de ello:
la comodidad,
el apego al mundo sensorial,
el miedo a lo desconocido,
nuestras sombras
y energías inconscientes.
Para atravesar esas capas,
a veces hace falta alguien que ya haya cruzado.
En sánscrito, guru significa
“el que disipa la oscuridad”
(gu = oscuridad, ru = luz).
Es quien te ayuda a ver
cuando tú no puedes,
y encarna un linaje vivo
que ha atravesado siglos y culturas.
Con enseñanzas
que solo se transmiten oralmente,
de corazón a corazón.
No se trata de cualquier maestro,
sino de aquel con quien resuenas auténticamente.
Un maestro no es un ídolo
ni alguien a quien seguir ciegamente,
ni un sustituto de tu responsabilidad interior.
Tampoco se trata de encasillarse
rígidamente en una enseñanza,
sino de vivir la práctica con intensidad
hasta abrirte a reconocer
la realidad más profunda,
más allá de toda forma.
El verdadero maestro no crea dependencia:
al contrario, su misión
es ayudarte a que reconozcas al maestro en ti.
En mi camino han aparecido
varios maestros de distintos linajes.
Uno con quien he resonado especialmente
ha sido Saúl Martínez,
pionero del Yoga en España
y discípulo directo de Muktananda
y Bokar Tulku Rimpoché, entre otros.
Su trayectoria lo posiciona
como uno de los máximos expertos en Ta**ra en el mundo.
Gracias por estar aquí. Abrazos.
Marcos