26/07/2023
En toda terapia de pareja suele aparecer la comunicación y la escucha como motivos principales de conflicto y malestar. Y, aunque escuchar parece tan simple como prestar atención a las palabras que nos llegan, es mucho más que eso.
Escuchar implica identificar si estás disponible para sostener y acompañar lo que te van a contar.
No cabe duda de que lo que le pasa a la gente que queremos nos revuelve, y no siempre estamos en el mejor momento para atender cómo se siente la otra persona. Es importante que te pares a mirar si vas a poder aportar lo que la otra persona necesita y, si no es así, comunicarlo para poder hacerlo en un momento en el que sí puedas, o para hacer consciente a la otra persona de que no vas a sostener como podrías en otras condiciones. A veces sólo hace falta estar, pero para estar de verdad hay que estar presente.
Escuchar implica también soltar las defensas. Poner el foco en comprender qué pasa, no tanto en preparar el discurso para defenderte y responder. Implica autocuidado para poder estar, pero también trabajo personal. Mirar hacia dentro y revisar si estás elaborando o no un juicio, si tu curiosidad e interés son genuinos.
Por puedes preguntarte: ¿puedo escuchar ahora? Y también fijarte en dónde pones el foco.
Cuando prestamos atención plena a lo que dice la otra persona, podemos tener espacio para la empatía.
La empatía nos permite comprender y no juzgar.
Empatizar no es pensar qué haría yo en su situación. Es conocer qué haría esa persona en esas circunstancias, con su propia manera de entender el mundo.
Y sí, todo esto también se puede aprender en terapia 😉