23/04/2015
Miles son las páginas que podemos encontrar que nos instruyan de los múltiples beneficios de la práctica del s**o, pero en mi humilde opinión creo que hay cosas que caen por su propio peso y que no necesitan ser definidas por terceros.
¿A qué me refiero? Para que podáis entenderme.
Cuando estás con la persona que no sólo te mueve el suelo sino que te centra, que no te roba el corazón sino que lo trae de vuelta, el s**o se convierte en un baile de miradas, un juego de caricias, una batalla de besos, una carrera repleta de obstáculos, un diálogo cargado de afirmaciones, negaciones, agudas, llanas y esdrújulas...
Cuando eso sucede, uno conoce lo que representa tener s**o con esa persona.
¿Cómo te sientes? No se vosotros, pero a mi me hace sentir ligera, a veces enérgica y otras con ganas de acurrucarme y dormir por largas horas, me dibuja todo tipo de sonrisas, me hace sentir creativa - me encanta escribir después de practicarlo, es como si las palabras fluyeran solas- , no sé si será una cuestión física o mental, pero ciertos dolores desaparecen, aunque aparezcan otros más tarde..el estrés, la ansiedad o la preocupación se disipan y empiezas a rebajar su tamaño, a veces hasta fluyen posible soluciones que antes no contemplabas, la piel se ilumina, practicamos ciertos estiramientos que benefician a nuestras pequeñas contracturas o dolencias...
Qué más queremos, es la mejor terapia, te desahogas como en el psicólogo, haces ejercicio como en el gimnasio, te das un extra de belleza como en el centro de estética, practicas mimitoterapia, besoterapia y si eres afortunada hasta risoterapía, ¿Y cuánto te cuesta? Nada.
Genera tu propia medicina en la misma medida que generas y haces hueco a tus sombras.