01/09/2026
Hay momentos de la vida en los que algo termina, algo cambia, algo dentro de nosotros deja de encajar.
Cuando atravesamos esos procesos, muchas veces queremos saber inmediatamente qué viene después.
Queremos respuestas.
Queremos movimiento.
Queremos tener claro el siguiente paso.
Puede que ahora no toque correr hacia lo siguiente.
Sino parar.
Escuchar.
Integrar.
Hay momentos en los que la acción más poderosa es la no acción.
Este momento del año invita precisamente a eso: a recoger, ordenar, seleccionar y elegir desde otro lugar.
A bajar el ruido externo.
A dejar espacio para escuchar lo que todavía no tiene forma.
Yo también estoy ahí.
En un momento de pausa, de incertidumbre, de salto al vacío.
Sabiendo que algo se está transformando aunque todavía no pueda ver con claridad hacia dónde me lleva.
Y esta vez no quiero llenar ese espacio con respuestas.
Quiero sostener la incertidumbre sin dejar que mi mente se vaya con ella.
Respirar.
Estar.
Confiar.
Fluir.
Porque uno de los aprendizajes de estos momentos es descubrir que no necesitamos tener el control de todo para sentirnos sostenidos.
A veces no necesitamos saber cuál es el siguiente paso.
Solo necesitamos confiar en que, cuando llegue el momento, sabremos darlo.
Y mientras tanto, permanecer.
Con la certeza de que, aunque todavía no pueda verlo, hay algo nuevo gestándose.
Si estás atravesando un momento así y sientes que te cuesta sostener la incertidumbre, te acompaño.