14/10/2026
Trabajo en un ámbito que me apasiona profundamente: acompañar a las personas en momentos de grandes cambios y crisis...
Hoy quiero contarte una anécdota sobre una historia personal y una crisis...
Llevo nueve años viviendo en esta isla y, cuando miro hacia atrás, veo a esa mujer que casi escapaba de Italia, con una urgencia dentro y unas ganas inmensas de comerse el mundo. Llevaba el peso de la herida del fin de una relación no sanada y el peso de nunca haberme sentido "en casa."
Recuerdo todavía el momento en que llegué. Cogí mis maletas, respirando ese olor a sal y sabina, que entra para quedarse, fui a la primera orilla que encontré y me quedé mirando el horizonte, con una mirada derrotada y una pequeña sonrisa...
Y le dije a la isla: Has ganado tú...
La derrota y al mismo tiempo, la posibilidad: la de abrirme a conocerme y que la isla me conociera.
Llegué aquí como un cúmulo de heridas y de energía volcánica. Dejé un trabajo seguro, amigos increíbles, un amor que me queria, la familia, con un anhelo: encontrarme de verdad y poder abrirme a los demás.
Y, en efecto, el proceso se dio. Solo que de una forma diferente a la que, ingenuamente, me había imaginado. 😅
No fue algo nmediato, lleno de luz, amor y mariposas. Se pareció mucho más a un viaje psicodélico entre luces y sombras, a una montaña rusa que me ha desestructurado y recompuesto varias veces.
Y el proceso sigue.
Hoy puedo decir que ya no soy la mujer que llegó aquí hace nueve años. Mi energía ingenua y volcánica cedio paso a una más pausada, ampia, que acoge. Y quizá lo más valioso ni siquiera sea en quién me he convertido, sino todo lo que he aprendido a ver, a atravesar durante el camino.
Por eso, si hay algo que deseo para ti, es que puedas vivir un camino que te permita verte cada vez más profundamente de forma tan radical que no haya excusas ni para ti ni para los demás
No te deseo un camino hecho solo de luz, amor y mariposas, porque sabemos que no será así.
Te deseo un camino que te permita, aprender a sostener ambas partes de la realidad. Mirar de frente también aquello que duele, y al mismo tiempo reconocer la belleza y la maravilla que siguen existiendo.
Con Amor | Sol Mujer de Luna