29/05/2026
Mi crecimiento fue todo sobre ello, yo vivía constantemente intentando protegerme, teniendo miedo a cualquier cosa no podía controlar, porque “la vida” me había demostrado más y más veces, que era mejor no confiar, era mejor no dejar que las cosas fueran como tenía que ir. Yo era la que tenía que activamente luchar para determinar el resultado.
Si bien esa gran labor que hice sobre mi misma me donó esa gran determinación que tiene mi espíritu, también eso comportó cierta rigidez y bastante sufrimiento.
Porque, ya sabes, el río va donde tiene que ir. El río ya va de por si, fluye porque es su naturaleza. Y tú puedes hacer cualquier cosa intentando controlarlo para que vaya donde quieres tú que vaya, pero el río pasará sobre tus intentos.
Hay veces que sí, conseguimos hacer que las cosas vayan como queremos, pero la mayoría de las veces, en estos casos nos despertamos, dándonos cuenta que estamos desgastadas sin saber por qué y tenemos que rebobinar la película para ver qué carajo pasó.
Os cuento esto porque aún estoy aprendiendo esta arte, muy lentamente, entre baches y caídas y actos de fe. Siempre más me estoy dando cuenta de esta verdad fundamental.
Que más nos vale coger un kayak, y fluir con el río, admirando el paisaje, usando nuestros remos, cantando y llorando si necesario, porque al final, llegaremos al océano.
Con Amor
Sol | Mujer de Luna