08/05/2026
Un REGALO totalmente inesperado
Mi primo Robbie, 66 años, con cáncer de lengua en etapa muy avanzada. Peleado con sus hermanos, con 15 años de contacto 0 con sus hijos, decidió aislarse, vivir su sufrimiento en soledad, con un enorme orgullo como consejero. Sus hermanos estaban preocupados, sabían la situación, pero no sabían dónde estaba.
Yo le enviaba mensajes y apenas me contestaba. Un buen día accedió a que lo visitará y me envió su dirección, y fui a buscarlo. Lo encontré en un cuartucho en condiciones deplorables. Su situación era muy mala, no podía hablar, apenas podía escribir porque tenía párkinson, nos comunicamos un poco por escrito y otro tanto por señas. Además, tenía otras muchas y serias complicaciones y sufría de un intenso dolor, un dolor total, del cuerpo y del alma.
Mi corazón me decía “Llévatelo a tu casa”. Mi cabeza, llena de miedo disfrazado de prudencia me decía “No, Killy, esa es una gran responsabilidad que no te corresponde” “¿Y si sus hermanos no responden? ¿Y si no encuentras la ayuda que necesitarás? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…?”.
La voz del corazón era fuerte, no podía ignorarla, y junto al maravilloso hombre que Dios me regaló como compañero de vida, lo llevamos a casa y abrimos sus puertas a todo el que quisiera venir. Y allí el MILAGRO sucedió.
Robbie, sin palabras, pero entre miles de besos, abrazos y muchas lágrimas y risas de gozo, se reconcilió con sus hermanos y con sus hijos. Un enorme desfile de familiares y amigos vinieron a visitarlo. ¡Todos respondieron! Todo lo que necesitaba le fue dado. A pesar del intenso dolor del cuerpo, su cara de paz y felicidad nos hacía ver que el milagro se estaba dando, qué él estaba sanando, y con él, todos nosotros. Él mismo pedía que le tomáramos fotos con todos, estaba feliz y muy agradecido.
En una semana descubrimos quién era él en realidad, pues casi no lo conocíamos. A través de sus amigos de la iglesia, su familia espiritual que siempre estuvo con él, pudimos conocer su impactante legado de amor y servicio a los demás.
Con señas, y con mucha paz y alegría, nos dijo que estaba listo para volver a CASA y justo a la semana de haberlo encontrado, su cuerpo se apagó, murió, pero él se marchó SANO, el MILAGRO se dio.
La muerte de Robbie tocó mi vida, tocó la vida de toda su familia (que es enorme), de sus amigos, y espero que toque la vida de muchos más.
Le tememos a la muerte, la rechazamos, luchamos contra ella, sin darnos cuenta de que en realidad es un REGALO, y que, si nos acercamos a ella con actitud de aprendices, con amor y compasión, esta se puede convertir en LA MEJOR MAESTRA de VIDA.
¡Gracias, Robbie! ¡Gracias, gracias, gracias!
ALGUNAS DE TANTAS ENSEÑANZAS
• Cuando el corazón te llame, a pesar del miedo, obedece. Solo da ese primer paso, Dios, o la Vida (como sea que le llames) hace lo que falta.
• El amor provoca amor.
• La buena muerte es posible.
• Todos podemos morir sanos.
• “No existen enemigos, solo amigos que aún no hemos conocido.” La muerte es uno de ellos.
• Acercarme al misterio de la muerte, aprender lo que ese proceso realmente es, cambia mi perspectiva sobre él, el miedo se va y mi corazón se abre al amor.
• El miedo se contagia y trastorna el ambiente emocional en momentos difíciles. Pero la paz, la calma, el amor y la compasión son una energía mucho más poderosa, y también se contagian. Si en tu corazón hay todo eso, tu sola presencia regula el ambiente emocional en esos momentos.
• La muerte muestra lo que realmente importa.
• No esperemos a morir para empezar a prepararnos. Quien sabe cómo vivir, sabe cómo morir.
• Y un montón de etcs…