12/08/2026
Como padres muchas veces queremos evitarles la frustración, el error y el fracaso.
Les decimos lo que va a pasar antes de que tengan la oportunidad de descubrirlo.
Pero cuando la situación es segura…
Tal vez no aprendan solamente que la cometa necesita viento.
Tal vez aprendan algo mucho más importante:
“Puedo probar. Puedo equivocarme. Puedo observar. Puedo cambiar de estrategia.”
Y eso también es aprender.
Equivocarse les permite observar qué pasó, pensar qué podrían hacer diferente y descubrir que un intento que no salió bien no significa que ellos hayan fracasado.
A veces el aprendizaje no está en que nuestros hijos hagan las cosas bien a la primera.
Está en que aprendan a pensar:
“No funcionó… ¿qué puedo hacer diferente?”
Y eso es una habilidad que les servirá mucho más allá de una cometa.
No se trata de dejar que nuestros hijos se equivoquen en todo.
Se trata de aprender a distinguir cuándo necesitan que los protejamos y cuándo necesitan que simplemente les demos espacio para descubrir.
Porque hay cosas que nuestros hijos pueden aprender de nuestras palabras…
y hay otras que necesitan experimentar por sí mismos. ❤️
¿Cuántas veces has querido decirle a tu hijo “te lo dije” antes de dejarlo intentarlo?