14/09/2019
-
Hoy 6,30 am llegue al aeropuerto de Houston, desde que arribe me convertí en una pasajera en tránsito. Mi próximo vuelo sale a las 21hs., destino Los Ángeles, de ahí uno más hasta Tokio.
Estar en tránsito se parece bastante a la vida misma, es una espera entre un punto y otro, donde simplemente nos entregamos al proceso hasta llegar a nuestro destino.
Muchos me preguntaron. ¿Que vas a hacer en todas esas horas? ¿En ese tiempo?.
Siempre estamos viendo que hacer con el tiempo.
Es ahí donde radica la diferencia, en cómo elegimos vivir ese punto medio, ese proceso, el gran espacio que existe entre la partida y la llegada.
¿Podemos entregarnos a lo que trae?.
¿Acaso no somos eso?.
¿Pasajeros en tránsito?.
Hoy tuve la posibilidad de ver de cerca que por mas diversidad que tengamos, o destinos que nos esperen, todos convergemos en el mismo lugar. Nos necesitamos.
Somos fuertes y vulnerables.
Corremos las fronteras y sin importar el idioma nos comunicamos, porque entre tantos, todos somos anónimos, y esa separación nos unifica.
Todos somos uno.
Tenemos el coraje de estar solos y la valentía de animarnos a estar juntos.
Enfriamos el miedo y nos animamos a lo nuevo para alcanzar nuestro destino.
Entonces descubrimos que es ahí, entre la partida y la llegada, donde transcurre nuestro viaje.
-
Construite libre