28/05/2025
Orgullo de la tierra, fruto del esfuerzo.
Esto que pasó, esto de “casi” ganar un Giro… no es para ustedes, ni para el país, ni para los “expertos” en “x” o de “ig”, no es para los nuevos ni los más viejos puristas del ciclismo.
Esto es del atleta y su equipo. Y va mucho más allá de si el equipo tomó buenas o malas decisiones, de si la UAE es “el equipo más rico del ciclismo”, o de si tú crees que sabes más porque entrenas tu vigorexia todos los días.
Esto va más allá de NUESTRA falsa superioridad moral por saber de deporte. Porque sí: en la bici y en todos los deportes, la cabeza y la estrategia son las que definen el podio, pero también el corazón, la historia y el contexto.
Y eso, a los más cisgénero emocionalmente hablando, esos que caminan sobre el filo de su ego les cuesta trabajo entenderlo.
Les quitas cualquier cosa de su ecosistema y pierden la dimensión. No saben dialogar, no saben intercambiar ideas.
Las victorias de Issac (porque son de él y de su equipo) Nos exponen. Nos enorgullecen. Nos reflejan. Y NO son nuestras. No estamos ni cerca.
Me encanta ver a los que critican, los que creen saberlo todo (incluyéndome), los que repiten “ganar es ganar”, hubiera sido mejor si… etc etc.
Mi México tan bello, tan lejos de darte cuenta de que eso, justo eso, nos divide. Nos deja otra vez en esa franja, la del cinismo, la del escepticismo, la del “yo sé más”, donde aunque se gane o se pierda, seguimos respirando falsa superioridad moral.
El ciclismo es un deporte hermoso muy amado y poco comprendido en México. Atacado por energúmenos al volante (sobre todo en CDMX) pero también por el desinterés institucional y cultural.
Hoy lo que dolió no fue solo “perder”.
Fue ver como algunos de nosotros vivimos bajo pedestales falsos, opinando bajo condiciones ideológicas extremistas y limitantes.
Y ¿sabes qué?
En el fondo, todos —TODOS— somos lo mismito cuando nos creemos especialistas de todo.
Isaac y su equipo perdieron. Nos emocionaron de forma increíble. La competencia fue dura, y sí, calculadora y culera. Pero eso no es justificación, es realidad.
Porque aunque Issac y su equipo hubiese ganado, no bastaría, no somos capaces aun de mirar más allá del resultado, del podio, del primer lugar, de la falsa carrera y competencia que nos impone ese vacío que nada va a llenar y que no va a ningún lado.