07/08/2026
Quiero decirles que me siento muy orgullosa de ustedes. Haber compartido un tramo de su formación fue un privilegio, y hoy veo cómo cada uno comienza a escribir un nuevo capítulo de su historia.
Un mensaje para todos mis alumnos
Hoy sus caminos parecen tomar rumbos distintos, pero recuerden que el valor de una persona nunca se mide por el resultado de un examen ni por el nombre de una universidad.
A quienes ya están viviendo sus cursos propedéuticos: ¡Felicidades! Disfruten esta etapa con humildad. Llegar hasta ahí es fruto de su esfuerzo, pero también representa el inicio de nuevos retos. No dejen de aprender, de servir y de recordar los valores que los han formado. El éxito no consiste únicamente en ingresar a una universidad, sino en convertirse en profesionales íntegros y seres humanos que hagan el bien dondequiera que estén.
Y a quienes esta vez no obtuvieron el resultado que esperaban: no permitan que una respuesta temporal les haga creer una mentira permanente. Un examen mide conocimientos en un momento específico; jamás puede medir su valor, su inteligencia, su capacidad para crecer, ni el propósito que Dios tiene para sus vidas.
La historia está llena de personas que recibieron un “no” antes de alcanzar el lugar donde realmente debían estar. Lo importante no es cuántas veces se cae alguien, sino cuántas veces decide levantarse. Si hoy les toca esperar, aprovechen este tiempo para prepararse mejor, fortalecer su carácter y regresar con más experiencia, más disciplina y más confianza.
Recuerden que la vida no es una carrera de velocidad, sino de perseverancia. Cada persona tiene un tiempo diferente, y comparar su proceso con el de otros solo les roba la paz.
Como su maestra, quiero que sepan que creo en ustedes, tanto en quienes hoy celebran como en quienes hoy lloran. Mi orgullo por ustedes no depende de una lista de aceptación, sino de la calidad de personas que han decidido ser.
Sigan adelante. No renuncien a sus sueños. Los tropiezos no son el final del camino; muchas veces son el desvío que nos lleva al lugar correcto.
“Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.”
Proverbios 3:5-6
Con cariño y gratitud,
Mtra. Leidy Ninet del Río Osorio