25/06/2026
Muchas veces, en terapia, puedo notar la frustración de l@s pacientes cuando se preguntan: “¿Por qué tengo que ser yo quien cambie y no l@s demás?”. Y, en muchos casos, ese cuestionamiento es completamente válido.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el proceso terapéutico suele volverse algo más personal. Ya no se trata tanto de cambiar por l@s demás o de esperar que el entorno sea diferente, sino de elegir sentirse mejor consigo mism@.
A veces, el trabajo terapéutico consiste en reconocer aquellas limitaciones, heridas o patrones que nos mantienen en lugares donde predomina el sufrimiento. Ya sea en la familia, las amistades, la pareja o cualquier otro vínculo, la terapia puede ayudarnos a desarrollar la libertad de elegir qué queremos conservar, qué necesitamos transformar y de qué situaciones es momento de alejarnos.
Porque no siempre podemos cambiar a l@s demás, pero sí podemos transformar la manera en que nos relacionamos con nosotr@s mism@s y con aquello que permitimos en nuestra vida.
Con el tiempo, muchas personas descubren que ya no están en terapia para cambiar a alguien más, sino para vivir con mayor consciencia, bienestar y libertad. ❤️🩹🧎🏻♀️