29/05/2026
Muchos hombres aprendieron algo desde niños:
No llores.
No te quejes.
Sé fuerte.
Sigue adelante.
Y lo hicieron.
Siguieron adelante.
Trabajaron.
Construyeron cosas.
Cumplieron responsabilidades.
Pero nadie les enseñó qué hacer con el miedo.
Con la tristeza.
Con el rechazo.
Con las decepciones.
Así que aprendieron a guardarlo todo.
Y con los años eso se convierte en algo difícil de explicar.
Irritabilidad.
Cansancio constante.
Problemas para dormir.
Dificultad para disfrutar lo que antes les gustaba.
Una sensación de estar presentes… pero desconectados.
Lo curioso es que muchos ni siquiera se consideran personas emocionales.
Solo sienten que algo dentro de ellos ya no se siente igual.
Tal vez no necesitas ser más fuerte.
Tal vez has sido fuerte durante demasiado tiempo.