Las de una teta

Las de una teta 🇲🇽 Si estás pasando por un diagnóstico o tratamiento de cáncer de mama o ya lo pasaste, aquí tienes tribu. Aquí nos acompañamos. 🌷

Aquí puedes ser tú, con todo lo que sientes: dudas, miedos, risas y fuerza. Comunidad de mujeres apoyando, inspirando, informando y acompañando, durante y después del tratamiento, porque sabemos que ¡unidad hacemos más!...💪🏻❤

  🕰️ MIÉRCOLES HISTÓRICOHubo una época en la que muchas mujeres no tenían la última palabra sobre su propio tratamiento....
10/06/2026

🕰️ MIÉRCOLES HISTÓRICO

Hubo una época en la que muchas mujeres no tenían la última palabra sobre su propio tratamiento.

Durante gran parte del siglo XX, era común que los médicos discutieran diagnósticos y decisiones importantes con el esposo o con la familia antes que con la paciente.

En algunos hospitales, las mujeres recibían muy poca información sobre su enfermedad.

A veces, eran los familiares quienes decidían qué debía decirse… y qué debía ocultarse.

La medicina de aquella época era profundamente paternalista.

Muchos médicos creían que proteger a la paciente significaba decidir por ella.

Y aunque la intención podía ser buena, el resultado era que muchas mujeres quedaban fuera de conversaciones que afectaban directamente su cuerpo y su futuro.

Con el paso de los años, esto comenzó a cambiar.

Los movimientos por los derechos de las pacientes impulsaron algo que hoy parece fundamental:

el derecho a recibir información clara, hacer preguntas y participar en las decisiones sobre el propio tratamiento.

Hoy puede parecer algo normal.

Pero durante mucho tiempo no lo fue.

La historia del cáncer de mama no solo habla de avances médicos.

También habla de mujeres que fueron recuperando su derecho a ser escuchadas.

📌📚 Fuentes:

▪️American Cancer Society

▪️National Cancer Institute

▪️Historia del consentimiento informado y de los derechos de las pacientes durante
el siglo XX

▪️Estudios históricos sobre paternalismo médico y autonomía de las mujeres en la atención sanitaria

09/06/2026

"Mi momento más vulnerable durante el tratamiento."




  📝 MARTES DE ONCOTIPS5 cosas que ayudan con la resequedad vaginal:La resequedad vaginal es un efecto secundario frecuen...
09/06/2026

📝 MARTES DE ONCOTIPS

5 cosas que ayudan con la resequedad vaginal:

La resequedad vaginal es un efecto secundario frecuente de la hormonoterapia y la menopausia inducida por tratamientos oncológicos.

Puede causar ardor, irritación, molestias al caminar o durante las relaciones sexuales.

Aquí van 5 cosas que pueden ayudar:

1️⃣ Usa hidratantes vaginales de forma regular
No son lo mismo que los lubricantes. Ayudan a mantener la hidratación de los tejidos a largo plazo.

2️⃣ Utiliza lubricantes durante las relaciones sexuales
Los lubricantes a base de agua o silicona pueden ayudar a disminuir molestias y fricción.

3️⃣ Evita productos perfumados en la zona íntima
Jabones perfumados, duchas vaginales y algunos productos de higiene pueden aumentar la irritación.

4️⃣ Habla con tu ginecólogo o oncólogo
Existen opciones seguras para muchas pacientes que pueden mejorar la calidad de vida.

5️⃣ No te quedes con la duda ni con la pena
La resequedad vaginal es un efecto secundario frecuente y merece atención, igual que cualquier otro síntoma.

La calidad de vida también importa 💗

Fuentes consultadas:
American Cancer Society (ACS), BreastCancer.org, North American Menopause Society (NAMS) y literatura médica sobre salud sexual en sobrevivientes de cáncer de mama.

  ✍️ LUNES DE TESTIMONIOSoy Florencia y hoy quiero contarles mi historia...Todo comenzó cuando tenía 31 años. Descubrí u...
08/06/2026

✍️ LUNES DE TESTIMONIO

Soy Florencia y hoy quiero contarles mi historia...

Todo comenzó cuando tenía 31 años. Descubrí una pequeña lesión en el p***n de mi mama derecha.

Acudí al médico y me recetaron una crema cicatrizante. Sin embargo, con el paso del tiempo, la lesión fue empeorando hasta el punto de que mi p***n prácticamente había desaparecido.

Como soy diabética, pensaba que esa era la razón por la que no lograba sanar.

Me recetaron diferentes cremas, antibióticos y tratamientos, pero nada funcionó.

A los 33 años me convertí en mamá por segunda vez.

Durante el embarazo, el médico que me controlaba no le dio importancia a la lesión. Me indicó una nueva crema y, por un momento, pareció mejorar.

Pero no fue así.

Incluso tuve que amamantar a mi bebé únicamente con el seno izquierdo.

Cuando finalmente recibí mi diagnóstico, recuerdo que sentí mucho enojo con aquel médico. Hoy, en cambio, agradezco profundamente haber podido traer a mi hija al mundo.

Después de eso me alejé de los médicos por un tiempo.

Fue un error.

A los 35 años decidí consultar con otra doctora.

Me solicitó una mastografía y una ecografía mamaria. Los estudios no mostraron nada alarmante, únicamente algunos pequeños nódulos.

Aun así, me recomendó acudir con un especialista.

Intenté sacar cita, pero no pude porque no contaba con una derivación. Mientras resolvía el trámite, terminé consultando a otra doctora.

En una ocasión me acerqué directamente al consultorio del especialista y él me respondió:

—Yo solo atiendo pacientes con cáncer.

Regresé a casa angustiada.

Cuando finalmente me tocó consulta con la doctora que me estaba atendiendo, sucedió algo que cambiaría mi vida.

Ella fue mi ángel.

Apenas me vio, tomó muestras de tejido para realizar una biopsia y me pidió regresar una semana después.

Fueron días de mucha angustia.

Mi pareja y mis hijos fueron mi refugio.

Cuando regresé por los resultados, vi al mismo especialista que me había dicho que solo atendía pacientes con cáncer.

En ese instante sentí que el mundo se me venía encima.

Las lágrimas comenzaron a correr sin control.

Me hizo sentar y me explicó que tenía Enfermedad de Paget, un tipo poco frecuente de cáncer de mama que afecta el p***n y la ar**la.

Me explicó que, en principio, la cirugía consistiría en retirar el p***n intentando conservar la mama.

Para ello necesitaba una resonancia magnética que permitiera evaluar la extensión de la lesión.

Salí de aquella consulta, levanté la mirada al cielo y dije:

—Dios mío, acepto tu voluntad, pero por favor dame fortaleza para afrontar esta prueba.

Llegó el día de mi ingreso al hospital.

Justo entonces llegaron los resultados de la resonancia.

Mi médico salió y me dijo:

—Necesito hablar contigo a solas.

Mientras caminábamos por el corredor agregó:

—No te vas a quedar internada. No voy a operarte.

Por un instante mi rostro se iluminó.

Pensé que todo había sido un error.

Pensé que no tenía nada.

Pero cuando llegamos al consultorio me pidió que tomara asiento, me mostró los estudios y me dijo:

—No puedo operarte porque tu cáncer está muy avanzado. Ocupa toda la mama y se extiende hacia la axila como una araña. Además, debido a tu diabetes, la cirugía representa un riesgo muy alto.

Sentí que moría en ese momento.

Pensé en mis hijos.

Pensé en todo lo que aún quería vivir.

Sentía que me estaban hablando de otra persona.

¿Por qué a mí?

Después me realizaron otra biopsia con aguja y fui derivada al oncólogo.

Comencé quimioterapia.

Recibí cuatro quimioterapias rojas que no dieron el resultado esperado.

Más tarde me diagnosticaron cáncer de mama triple negativo y continué con cuatro quimioterapias blancas.

Durante el proceso me realizaron tomografías y centellograma óseo de cuerpo completo.

Por si fuera poco, mi médico fue muy claro:

—Si existe metástasis, no voy a operarte. No vale la pena correr ese riesgo.

Jamás perdí mi fe.

Le pedí a Dios una oportunidad más.

Le pedí vida para poder criar a mis hijos, que entonces tenían apenas seis y tres años.

Recuerdo también que, durante la segunda quimioterapia roja, comenzó a caerse mi cabello.

Decidí cortarlo jugando con mis niños para que el cambio no fuera tan brusco para ellos.

Aunque intentaba ser fuerte, me dolía profundamente que me vieran así.

Lloré.

Lloré mucho.

Lloré en silencio la pérdida de mi cabello, de mis cejas y de la imagen que tenía de mí misma.

Durante un tiempo evité los espejos.

Porque cada vez que me miraba, veía a una paciente oncológica y eso me partía el alma.

Mi papá me acompañaba a las quimioterapias.

Mi suegra me ayudaba con mis hijos.

Mi pareja estuvo a mi lado.

Cada uno cumplió un papel fundamental en mi camino.

No podía rendirme.

Entonces llegaron las buenas noticias.

Los estudios salieron perfectos.

Y para la segunda quimioterapia blanca, aquella lesión que durante años había marcado mi vida ya se había cerrado.

Al terminar el tratamiento programamos una mastectomía radical con vaciamiento axilar.

La cirugía fue un éxito.

Al segundo día me dieron de alta y me retiraron el drenaje.

Sí, leyeron bien.

Me fui a casa sin drenaje.

Mi recuperación fue tan rápida que mi médico no podía explicarlo.

Yo simplemente le respondí:

—Mi Dios me sanó, y ustedes son el mejor equipo médico que alguien podría tener.

Él sonrió y me dijo:

—Realmente eres una mujer bendecida.

Fue entonces cuando entendí algo muy importante.

La pregunta nunca fue "¿Por qué?".

La verdadera pregunta era:

"¿Para qué?"

Y hoy creo que una de esas respuestas es compartir mi historia.

Para decirles que nunca pierdan la fe.

Que aun cuando los diagnósticos parezcan devastadores, siempre hay esperanza.

Que se aferren a la vida.

Que crean.

Que sigan adelante.

Porque la vida merece ser celebrada cada día.

Florencia Antuña
Córdoba, Argentina 🤍

07/06/2026

"Hoy quiero compartirles un pedacito de nuestra canción 'Aquí seguimos' versión banda. 🎺💕

Porque después de todo lo vivido, seguimos aquí... haciendo tribu, abrazándonos y caminando juntas.

¿De qué país me acompañas?"





  SÁBADO DE HISTORIETAS A veces, en medio de los tratamientos, los cambios físicos y los días difíciles, también vivimos...
06/06/2026

SÁBADO DE HISTORIETAS


A veces, en medio de los tratamientos, los cambios físicos y los días difíciles, también vivimos momentos que terminan convirtiéndose en anécdotas para toda la vida. 😅💕

Hoy les compartimos "El Cepillo", una historia inspirada en una experiencia real de nuestra querida Perla. 😂🪮

Porque sí... hay días en los que salimos tan apuradas que se nos puede olvidar cualquier cosa... ¡hasta algo que ya no necesitamos! 🤭
Desliza la historieta y prepárate para reír. 👉

💗 Y recuerda: reír también es una forma de sanar.

📩 ¿Tienes una anécdota divertida que te pasó durante tu tratamiento o después de él?

Envíanos tu historia por Inbox o por WhatsApp. Puede convertirse en una próxima edición de nuestros Sábados de Historietas.

💕🩷😂

06/06/2026

🚨 Se buscan 🚨

Estos sujetos tienen múltiples reportes en la tribu... 😒😂

¿Los conocen?

Confiesen: ¿con cuál de ellos han tenido una relación larga, complicada o imposible de olvidar? 👇💕

06/06/2026

En voces de nuestra tribu: Brenda. Episodio #7

05/06/2026

El proceso nos puede cambiar hasta el nombre, pero nunca vamos a cambiar las ganas de seguir aquí, las ganas de vivir bonito, las ganas de disfrutar la vida...




04/06/2026

🎥 PROGRAMA

Cada mujer tiene una historia.

Una historia de miedo, esperanza, aprendizaje y fortaleza.

Este viernes en nuestro segmento Voces de Nuestra Tribu, tendremos como invitada a Brenda, quien abrirá su corazón para compartirnos su experiencia y el camino que ha recorrido.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia que merece ser escuchada. 💖

🎙️ A Pecho Abierto
🗓️ Viernes
🕖 7:00 PM
📍 En vivo por Facebook

Te esperamos.

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