17/05/2025
Dicen que el tiempo lo cura todo, sana todo...
Es fácil decirlo, pero sentirlo es díficil.
Perder a alguien que amas, un familiar y más aun que un día se encuentra mejor que nunca y a los pocos días entra al hospital sin volverlo a ver, sin despedirte, sin poder acompañarlo en sus últimos días en la tierra... es desgarrador y tantas otras palabras sinónimos de dolor.
5 años que volaron y a la vez se detuvieron. Años de crecimiento obligado, superación y fuerza sin opción.
El ser fuerte es bueno en la vida, pero una atadura en situaciones radicales.
Las cosas como son.
Y dentro de toda la confusión, dolor y adormecimiento que sentimos todos los que han perdido a alguien así de cercano, puedo decir que he aprendido:
Que todos somos energía y que la energía no tiene fin...siempre existe, solo se renueva en formas diferentes.
Que lo vivido no lo quita nadie, ni el tiempo mismo, y hay que agradecerlo.
Que aunque quizás nos hayamos puesto "en pausa" desde ese día, vale la pena seguir intentándolo y levantarse todos los días. Vale la pena seguir haciendo recuerdos, Vale vale. No te rindas, tú "el fuerte" ni tú "el débil."
Entre blanco y negro, se encuentra el gris.
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