14/04/2026
Ansiedad e insomnio primaveral.
El cuerpo inquieto. La mente encendida.
Últimamente varias personas me dicen lo mismo:
no duermen igual, hay ansiedad, inquietud, torpeza, pensamientos que entran sin permiso. No es casualidad. Vivimos distraídos… como viendo el celular mientras algo importante pasa enfrente. Noticias, estrés colectivo, caos vial, ruido… y en medio de todo eso, inició el año energético.
El 21 de marzo entró fuego. Y ese fuego… también entra en ti, en tu sistema nervioso.
Se siente como impulso, irritación, ansiedad, insomnio.
El cuerpo emocional se acelera.
Abril suele ser intenso.
Luego baja, mayo, junio el cuerpo se regula para inicios de verano.
Pero mientras tanto, aquí está la clave:
Si no hay emoción, no hay reacción.
El problema no es lo que pasa afuera.
Es lo que se activa adentro y eso que se activa hacer reaccionar desde el inconsciente.
Cuando te “prendes”, pierdes el control.
Cuando te enfrías, recuperas poder.
Aprende a ser frío en tus reacciones.
Como un reptil. 🐢
Sin drama, sin sobrecarga.
Un poco psicópata… pero consciente.
Para los pensamientos intrusivos y la rumiación:
Nunca luches con ellos.
Mejor: Redirige.
Muévete, has ejercicio, contacta a tus amistades para comer, placer simple pero sanador. Comer algo rico, ve a alguien que te suma, pisa el pasto para hacer tierra y drenar energía densa. Toca a tu mascota. Pasa tiempo de calidad con tu pareja o acompañante en turno.
Donde pones tu atención, es lo que amplificas, ya sea para regular tu mente o preocuparte más.
Soluciones:
Dieta y alimentación:
Minerales: Agua + sal de calidad (la encuentras en la tienda Anacahuita).
Magnesio (citrato) → calma real.
Boro → estabilidad profunda.
Grasas buenas: aguacate, aceites.
Puedes tomar por la mañana un vaso de agua con media cucharadita cafetera de Sal, una pisca de Citrato de Magnesio, y posteriormente unas gotas de Boro.
🚫 Evita el fuego extra:
Picante, ajo, cúrcuma, chocolate, carnes pesadas, leguminosas, (lentejas, frijoles, garbanzos, ya que son inflamatorias).
Artillería fina:
Respiración Buteyko
Menos pantallas, más libros reales, música de CD o radio.
Luz cálida especialmente en tu dormitorio, (incandescente, no LED)
Frío en perineo (para bajar calor interno).
Aceites relajantes.
Aunque hoy vivimos rodeados de contaminación electromagnética y hay factores que quedan fuera de nuestro control, pero sí existen decisiones conscientes que pueden ayudarte a reducir la carga sobre tu sistema nervioso.
Una de las más simples, y más ignoradas, es la luz.
La iluminación LED, presente en pantallas, focos, autos y hasta en los semáforos, genera un tipo de estímulo constante que mantiene al cerebro en estado de alerta. Es una luz fría, artificial, que interfiere con tus ritmos naturales.
Por eso te recomiendo hacer un cambio en tu entorno: regresa a la luz incandescente, especialmente en tu dormitorio. Esa luz cálida de filamento que usábamos hace años tiene un efecto mucho más amigable con tu sistema nervioso.
La tecnología como droga.
Vivimos en un nivel de estimulación que el sistema nervioso simplemente no estaba diseñado para sostener. La vida, en su ritmo natural, sería como escuchar una pieza de música suave. Pero hoy estamos expuestos a un concierto constante, con todos los instrumentos sonando al mismo tiempo.
Esa sobreestimulación nos vuelve inquietos, impacientes… ansiosos.
No porque “algo esté mal”, sino porque hay demasiada carga entrando al sistema.
Solo observa un momento cotidiano, abres una red social y entras en un flujo infinito de reels, historias, estímulos rápidos. Y usando la computadora es igual, mientras tienes YouTube de fondo, varias ventanas abiertas, mensajes entrando, notificaciones activándose.
Tu mente no descansa.
Y ese estado constante de micro-estímulos fragmenta tu enfoque y agota tu energía interna.
Por eso, más que agregar cosas…
conviene restar.
Un ayuno de tecnología sostenido, aunque sea por periodos cortos, permite que el sistema nervioso se reinicie, que la mente recupere claridad y que vuelvas a sentir calma sin necesidad de tanto estímulo externo.
A veces, lo más terapéutico… es el silencio.
El teatro falso de la vida.
Ahora, llévalo más profundo.
Imagina que la realidad social es una obra de teatro.
Que muchas de las cosas que ves, escuchas y te afectan, forman parte de una narrativa que busca enganchar tu atención, con la finalidad de que emitas emociones.
Como si hubiera una cámara escondida.
Como si fuera un juego.
Cuando te tomas todo demasiado en serio, entras en el personaje y te olvidas que eres un actor superior.
Cuando observas, te sales del papel. Y ahí ocurre algo interesante: te desidentificas del drama, de los problemas, de la historia, y conectas con algo más estable dentro de ti.
Tu centro. Tu presencia. Tu conciencia.
Desde ahí, las interferencias externas pierden fuerza.
La vida comienza a sentirse más ligera.
Incluso lo que llamamos “final de la vida” no es más que un cambio de estado, de forma, de dimensión.
Por eso te conviene soltar.
Esto es un teatro. 🎭
Si te lo tomas demasiado en serio… te atrapa.
Si lo observas… te liberas.
Lo que te engancha es la emoción.
Lo que te libera es la conciencia.
Suelta.
Sin emoción, no hay conflicto.
Sin reacción, no hay discusión.
Eres libre.
Solo recuerda que lo eres. ✨
Alberto 5D