16/05/2026
¿Han escuchado la frase “es que a la generación de cristal todo les ofende” o “en mis tiempos no íbamos a terapia y no nos pasó nada”?
Y yo me pregunto: ¿esa gente es consciente del mundo que nos entregaron?
Personas violentas, adictas, intoxicadas, estresadas, incapaces de expresar sus emociones. La violencia, la sobrepoblación, la explotación indiscriminada de los recursos, las cárceles llenas, sistemas de educación, salud y seguridad ineficientes…
TODO es el resultado de generaciones pasadas, no de las de ahora.
Ese fue el mundo que nos entregaron esos adultos de generaciones pasadas que normalizaron el maltrato físico, psicológico, económico y emocional, y que culturalmente ignoraron y estigmatizaron la salud mental, creyendo que no es importante… cuando en realidad lo es todo.
Y es muy fácil juzgar la salud mental de las nuevas generaciones cuando no tienes que vivir preocupándote por cómo vas a pagar las cuentas, cómo le vas a hacer para salirte de un lugar en donde sufres violencia sin tener a dónde ir, cómo vas a conseguir un trabajo con el que el sueldo te alcance para pagar casa, comida, transporte y todos los servicios, cuando a muchos ni siquiera les dieron educación.
Cuando no estás pensando en cómo le vas a hacer para estudiar mientras trabajas y pasas horas en el transporte público. Cuando eres madre y trabajas doble jornada.
La realidad es que muchas de las familias de hoy en día o comen o toman terapia. Y puedes decir “es que no es tan caro, una sesión te cuesta hasta 500 pesos”, pero ¿sabes la cantidad de madres que trabajan vendiendo cosas o limpiando casas para sobrevivir con sus hijos? Y esos 500 pesos muchas veces significan la comida de dos o tres días.
En fin, no es que yo quiera vivir quejándome (porque tal vez yo tengo el privilegio), pero soy consciente de que en México el 80% de las personas con trastornos mentales no recibe atención. Muchos estados tienen un psiquiatra o menos por cada 100,000 personas.
Tenemos muy pocas instituciones gubernamentales públicas para grandes sectores poblacionales.
Y creo que quejarse es visibilizar y dejar de normalizar la injusticia. Porque sin justicia social, no hay salud mental, y eso nos afecta a todos.