10/05/2026
Ser madre no significa lo mismo para todas.
Mientras el discurso tradicional del 10 de mayo insiste en flores, sacrificios romantizados y celebraciones comerciales, miles de maternidades atraviesan el abandono institucional, la violencia, la precariedad y la exclusión social.
Este espacio reconoce a las madres buscadoras, obligadas a hacer el trabajo que el Estado no ha querido garantizar: buscar a sus hijas e hijos desaparecidos entre fosas, archivos y silencios. Su maternidad está marcada por la impunidad, pero también por la organización colectiva y la resistencia.
Reconocemos también a las madres que pertenecen a las disidencias sexuales y a quienes maternan infancias trans, no binarias o pertenecientes a la diversidad sexual y de género. Madres que, en muchos casos, continúan enfrentando violencias legales, sociales y culturales por ejercer maternidades fuera de la norma heterosexual, cisgénero y patriarcal.
A las madres autónomas que sostienen hogares enteros bajo sistemas económicos que precarizan los cuidados y descargan sobre las mujeres la responsabilidad total de criar, alimentar, acompañar y sobrevivir. La maternidad no debería construirse desde el agotamiento permanente.
A las madres migrantes, criminalizadas por cruzar fronteras mientras buscan condiciones de vida dignas para sus familias. A las madres indígenas, que resisten el despojo territorial, el racismo estructural y la violencia histórica mientras preservan comunidad, lengua y memoria.
Hablar de maternidad también implica hablar de clase, violencia, racismo, desigualdad, cuidados y derechos humanos.
Porque no todas las madres viven este día desde la alegría.
Muchas lo viven desde la resistencia.
Más que idealizar la maternidad, necesitamos preguntarnos:
¿qué condiciones existen para maternar dignamente?
¿quiénes sostienen realmente la vida?
¿y por qué el cuidado sigue siendo una carga invisibilizada y precarizada?
Este 10 de mayo no solo se celebra.
También se cuestiona.
También se recuerda.
También se lucha. Que ninguna maternidad sea vivida desde el abandono.
Maternar también es resistir.