04/03/2026
Esta frase no nació en el campo de la nutrición.
La dijo Marie Curie, una científica que entendía que el miedo muchas veces proviene de lo que no comprendemos.
Y aunque ella no hablaba de alimentación, esta frase me tocó.
Me resonó profundamente.
Me hizo reflexionar.
En la naturaleza, muchas especies generan miedo:
el tiburón, el oso, las arañas, incluso los hongos.
Pero cuando comprendemos su función, entendemos que no son enemigos… son parte del equilibrio.
En nutrición pasa lo mismo.
Muchas personas no tienen un problema con la comida;
tienen miedo a lo que creen que la comida hace.
Miedo a los carbohidratos.
Miedo a las grasas.
Miedo al número en la báscula.
Miedo a “engordar” por un alimento.
Como nutrióloga, he entendido que la mayoría no fracasa por falta de voluntad, sino por falta de comprensión.
En realidad, en nutrición no existe el miedo:
existen procesos fisiológicos que debemos entender.
El aumento o la pérdida de peso no son magia ni castigo; son el resultado de un balance energético, la regulación hormonal, la adaptación metabólica, los hábitos, el contexto emocional y el entorno social.
Cuando el paciente comprende cómo funciona su cuerpo:
disminuye la culpa,
desaparecen los mitos,
mejora la adherencia,
y se fortalece su autonomía.
Mi trabajo no es generar restricciones desde el temor.
Es educar para que el conocimiento reemplace la desinformación.
La ciencia no busca asustar.
Busca explicar.
Y cuando comprendemos nuestro cuerpo, dejamos de luchar contra él y empezamos a nutrirnos con conciencia.
Que no luches contra él.
Que sepas que no estás sola en el proceso.
Porque, como dijo Marie Curie:
“En la vida no hay nada que temer, solo cosas que comprender.”