21/05/2026
Una burra le dijo a una tigre: – El pasto es azul.
La tigre respondió: – No, el pasto es verde.
La discusión se calentó, y las dos decidieron someterlo a un arbitraje, y para ello concurrieron ante la leóna, la Reyna de la Selva. Ya antes de llegar al claro del bosque, donde la leóna estaba sentada en su trono, la burra empezó a gritar: – Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?
La leóna respondió: – Cierto, el pasto es azul.
La burra se apresuró y continuó: – La tigre no está de acuerdo conmigo y me contradice y molesta, por favor, castígala.
La reyna entonces declaró: – La tigre será castigada con 5 años de silencio.
La burra saltó alegremente y siguió su camino, contenta y repitiendo: – El pasto es azul…
La tigre aceptó su castigo, pero antes le preguntó a la leóna: – Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde.
La leóna respondió: – De hecho, el pasto es verde.
La tigre preguntó: – Entonces, ¿por qué me castigas?
La leóna respondió:
– Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con una burra, y encima venga a molestarme a mí con esa pregunta.
La peor pérdida de tiempo es discutir con la necia y fanática que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdo tiempo en discusiones que no tienen sentido… Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.
Y así lo creo que no discuto con burras porque cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. Mi paz y tranquilidad valen más....