09/01/2026
Un problema muy típico en las relaciones de pareja es que, como la mayoría de personas queremos evitar el malestar y todo lo que implique conflicto, cuando alguien intenta tocar un tema difícil, nos predisponemos de una.
Y entonces salen frases como: “no quiero hablar de eso”, “qué pereza”, “ya vas a empezar”.
Y aunque muchas veces no lo hacemos con mala intención, este tipo de respuestas, en lugar de ayudar, terminan generando más conflicto. ¿Por qué? Porque cuando una persona se encuentra con rechazo, invalidación o negatividad justo en el momento en que intenta expresar algo importante, lo que se activa no es la calma… sino la defensa.
Si yo siento que cada vez que hablo incomodo, molesto o genero problema, mi cuerpo y mi emoción se ponen en modo defensa. Y desde ahí no se conversa, se pelea o se calla.
Por eso quiero sugerir algo a quienes están en pareja: intenten hacer algo diferente.
Permítanse escuchar. De verdad escuchar.
Muchas veces, la apertura, la validación y un trato más comprensivo no hacen que el conflicto crezca; al contrario, permiten que lo que iba a ser una pelea se convierta en una conversación.
Sí, con incomodidad. Sí, con tensión. Pero con respeto.
Porque no se trata de que no haya incomodidad en la pareja.
Se trata de que esa incomodidad no se vuelva una amenaza, sino un espacio donde ambos puedan sentirse escuchados y cuidados.
Pregúntame por terapia psicológica ❤️🩹🤓
̃oentuproceso