27/05/2026
Puedes llegar con una clase completamente planeada…
y aun así cambiarla en los primeros 5 minutos.
Porque guiar también es aprender a leer la energía del grupo.
Hay días donde el cuerpo necesita intensidad.
Otros donde necesita pausa.
Días donde todos llegan dispersos, cansados, sensibles, acelerados…
y la práctica cambia junto con eso.
Y honestamente, muchas de las mejores clases que he guiado
no estaban perfectamente planeadas.
Salieron de escuchar.
De sentir el espacio.
De confiar en la energía grupal más que en “seguir el plan”.
Porque una clase no se trata solo de enseñar posturas…
también se trata de sostener lo que ese grupo necesita ese día.
Y eso hace que cada práctica sea completamente distinta 🤍