06/03/2026
¡El árbol genealógico también se poda!
No todas las madres aman,
ni todos los padres defienden…
Hay familias tan tóxicas,
que la distancia marcada, clara y firme,
es el único remedio para sanar.
No todos venimos por amor,
muchos pudimos ser no deseados,
no esperados, no planeados…
Y en muchos casos producto
de un abuso, aunque nuestros padres
pudieren haber estado casados.
Hay madres enloquecidas,
que vuelcan en nosotros su ira y sus heridas.
Hay padres a quienes no les importamos,
ni antes, ni ahora, ni nunca.
Hay hermanos crueles, abusivos,
violentos y que se creen con derecho sobre nosotros.
Hay hermanas que traicionan,
roban, hablan, envidian, aún lo ganado con esfuerzo.
Hay hijos violentos, ingratos, distantes y abusivos con sus padres.
Hijos que no aman a sus propios padres, que están con ellos porque les conviene o para obtener alguna ganancia.
Hay familias que nunca están o estarán para nosotros.
Tíos y tías crueles, chismosos, envidiosos y con mal corazón.
Que harán lo necesario para seguir dañandonos,
y perjudicandonos en cualquier oportunidad.
Que solo te buscan cuando les conviene, para seguir usándonos en nombre de la sangre que "supuestamente" nos une.
Hasta que no dejemos de romantizar la familia, la pareja, los padres, los hermanos, los tios, los primos; no podremos crecer y sanar, lo ideal es poner límites definitivos que corten ese vínculo dañino.
Para sanar, es necesario ver la sombra ,
el lado obscuro de nuestro arbol,
y tomar la decisión de podarlo.
Toma fuerza y valentía para alejarte
de lo que te ha dañado toda la vida.
Pero sobre todo perdona todo su mal.
¬ Tomado de la web.