19/03/2026
En la práctica tanatológica, esta frase refleja una creencia frecuente: la idea de que nombrar la muerte la convoca. Sin embargo, desde una mirada clínica y existencial, evitar hablar de la muerte no la aleja; más bien, nos distancia de la posibilidad de comprenderla, integrarla y resignificarla.
El silencio en torno a la muerte suele estar cargado de miedo, negación y desinformación. Pero es precisamente en el diálogo donde encontramos sentido. Hablar de la muerte no la invoca, humaniza nuestra experiencia frente a ella. Nos permite anticipar, elaborar duelos, cerrar ciclos y, sobre todo, valorar la vida con mayor profundidad.
La tanatología no busca acercarnos a la muerte, sino reconciliarnos con la finitud como parte inherente de la existencia. Nombrarla no es un acto de atracción, sino de conciencia. Y en esa conciencia, emerge la libertad de vivir con mayor autenticidad.
Hablar de la muerte es, en el fondo, una forma de aprender a vivir. 🌿
Dra. MaRos García 👩🏻⚕️🩺💜