08/05/2026
VACACIONES FORZADAS
Hoy quiero hablar de algo que muchos padres están pensando, pero pocos están diciendo.
La decisión de suspender clases antes del receso escolar en México, argumentando la ola de calor y ajustando calendarios en medio de la expectativa del mundial, deja muchas preguntas sobre la mesa. Y no, esto no se trata solamente de fútbol. Se trata de infancia, de educación y de familias reales.
Resulta indignante pensar que una planeación nacional pueda modificarse por un evento que únicamente se jugará en tres municipios del país. Mientras millones de niños y adolescentes ven afectado su proceso educativo en un país que aunque pasen los años nuestro rezago en educación sigue siendo muy alto, pareciera que las prioridades están completamente desconectadas de la realidad cotidiana de México.
Porque mientras algunos celebran estadios llenos, nadie pensó en las madres y padres que trabajan todo el día y que ahora tendrán que resolver, como puedan, quién cuidará a sus hijos durante tanto tiempo.
No todos tienen abuelos disponibles.
No todos pueden pagar guarderías.
No todos pueden faltar al trabajo.
Y no todos viven en condiciones seguras.
Hablar de suspender clases sin analizar el impacto social y familiar es una burla para miles de hogares mexicanos que sobreviven día con día.
La escuela no solamente educa. También protege, estructura hábitos, brinda alimentación en muchos casos y mantiene a los niños en espacios supervisados.
Y aquí es donde debemos hablar de algo incómodo, pero urgente.
EL ABUSO SEXUAL INFANTIL AUMENTA CUANDO LOS NIÑOS PERMANECEN SOLOS, SIN SUPERVISIÓN O AL CUIDADO DE PERSONAS EN QUIENES LA FAMILIA SE VE OBLIGADA A CONFIAR POR NECESIDAD.
Esto no es exageración.
Es una realidad respaldada por múltiples estadísticas y experiencias familiares dolorosas.
Por eso hoy más que nunca debemos considerar:
• Hablar con nuestros hijos sobre límites corporales y privacidad.
• Enseñarles que nadie puede tocar su cuerpo sin consentimiento.
• Explicarles que los secretos que incomodan deben contarse.
• Evitar dejarlos solos con personas que realmente no conocemos.
• Escuchar cambios de conducta, miedo, aislamiento o silencio repentino.
• Crear redes familiares seguras y responsables.
• Preguntarles diariamente cómo se sienten y qué ocurrió en su día.
La infancia no puede seguir siendo la última prioridad de las decisiones políticas y sociales.
LOS NIÑOS NECESITAN PROTECCIÓN, EDUCACIÓN Y SEGURIDAD… NO IMPROVISACIÓN.
Imagen de SoyDannaPaho
Artículo de Sexólogo/Psicólogo Jesuita Velázquez Calderón