12/08/2026
TRAUMA INFANTIL Y ENFERMEDAD FÍSICA EN LA VIDA ADULTA: UNA RELACIÓN QUE MERECE MÁS ATENCIÓN
Un reciente estudio publicado en ClinicalMedicine, revista del grupo The Lancet, aporta evidencia relevante sobre las consecuencias físicas a largo plazo de las experiencias traumáticas durante la infancia.
El trabajo analizó la evidencia disponible hasta abril de 2025: 36 revisiones, alrededor de 250 estudios y más de seis millones de personas.
El resultado global muestra que quienes estuvieron expuestos a algún tipo de trauma durante la infancia presentan aproximadamente 1,5 veces mayor probabilidad de desarrollar enfermedades físicas no mentales en la edad adulta (OR: 1,57).
Entre las asociaciones con mayor respaldo se encuentran:
• Cefalea: OR 1,91
• Síndrome de intestino irritable: OR 1,79
• Diabetes: OR 1,67
• Enfermedad cardiovascular: OR 1,46
Uno de los hallazgos más llamativos corresponde al acoso escolar o bullying, que presentó una de las asociaciones más fuertes con enfermedad física (OR: 2,04), incluso superior a las observadas para abuso físico o sexual. La asociación específica entre bullying y cefalea también alcanzó una OR de 2,04.
Además, al restringir el análisis a estudios prospectivos, la asociación se mantuvo para enfermedad cardiovascular y trastornos endocrino-metabólicos, reforzando la consistencia de los hallazgos.
¿Significa esto que el trauma infantil causa directamente estas enfermedades?
No necesariamente.
Una odds ratio demuestra asociación estadística, no causalidad. Pueden intervenir predisposición genética, condiciones socioeconómicas, estilos de vida, salud mental, inflamación crónica, estrés sostenido y factores de resiliencia.
Se han propuesto posibles mecanismos biológicos, como alteraciones del eje del estrés, inflamación persistente, cambios epigenéticos y alteraciones de la función mitocondrial, aunque todavía se necesitan estudios longitudinales para comprender mejor esta relación.
Desde una perspectiva sanitaria, el estudio plantea una idea importante: la historia clínica de una persona no comienza cuando aparece la enfermedad en la adultez.
Las experiencias adversas durante etapas tempranas de la vida podrían constituir un factor adicional en la evaluación integral del riesgo.
Esto no significa medicalizar el antecedente de trauma infantil, sino reconocer que determinados factores psicosociales pueden tener repercusiones clínicas muchos años después.
La prevención del abuso, abandono y bullying, junto con su detección e intervención tempranas, podría tener beneficios que exceden el ámbito de la salud mental.
Cuidar la salud durante la infancia también puede ser una forma de prevenir enfermedad física décadas después.
Autores: Alicia Valiente-Gómez, Joana Bücker, et al.
Adverse childhood experiences and risk of non-mental medical diseases in adulthood: an umbrella review.
eClinicalMedicine. 2026;96:103987.