06/05/2026
Hoy fui a echar gasolina.
Mi tanque siempre se llenaba con $33, $35…
Hoy fueron $53.
El cambio es real.
No lo niego.
Pero lo más importante no fue el precio…
fue lo que pasó en mi mente después.
Porque ahí es donde tenemos dos opciones.
O te enganchas en la narrativa que está allá afuera —que sí, muchas veces está amplificada o
o decides cómo vas a vivir esto tú por dentro.
La narrativa amplificada dice:
todo está caro
esto está malo
no va a dar
Y si te montas ahí… tu cuerpo lo siente.
Te tensas.
Respiras distinto.
Te preocupas más de la cuenta.
Te acuestas con eso en la cabeza.
Y sin darte cuenta, ya no estás reaccionando a la gasolina…
estás viviendo desde el miedo.
Pero hay otra opción.
No es negar lo que está pasando.
No es hacerte la loca.
Es aprender a trabajarlo.
Es decir: sí, subió… lo veo… pero no voy a convertir esto en una historia que me quite la paz.
Porque una cosa es el evento…
y otra muy distinta es la narrativa en la que decides vivir.
Hoy yo pude haber salido de allí preocupada.
Pero no.
Me reí y dije: bueno… esto es señal de que vienen cambios.
Y seguí mi día.
Eso no cambia el precio…
pero cambia completamente cómo lo vivo.
Al final, no se trata de lo que está pasando allá afuera.
Se trata de desde dónde tú decides vivirlo.
¿Desde el miedo…
o desde la conciencia?
Esa decisión es diaria.
Y es tuya.
Wanda